Blavatsky: Los curpos astrales o dopplegangers

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Blavatsky: Los curpos astrales o dopplegangers

Mensaje  Marcelo el Sáb 12 Dic - 2:29

LOS CUERPOS ASTRALES O DOPPELGANGERS


PREG. –Existe una gran confusión en las opiniones de la gente sobre los distintos
tipos de apariciones, fantasmas, espectros o espíritus. ¿No deberíamos explicar
de una vez para siempre el significado de estos términos? Usted dice que hay
varios tipos de dobles. ¿Cuales son ?

RESP. –Nuestra Filosofía Oculta nos enseña que hay tres clases de dobles, utilizando
esta palabra en su sentido más amplio. Primero el hombre posee un doble,
acertadamente llamado sombra, alrededor del cual se construye el cuerpo físico del
feto, el futuro hombre. La imaginación de la madre, o un accidente que afecte al niño,
afectará también al cuerpo astral. El cuerpo físico y el astral existen antes de que la
mente se ponga en acción y antes de que despierte Âtma. Esto ocurre cuando el niño
tiene siete años, y con ello llega la responsabilidad inherente a un ser sensible y
conciente.
Este doble nace con el hombre, muere con él y nunca puede separarse mucho del
cuerpo durante la vida; y aunque sobrevive a éste, se desintegra a un ritmo parecido al
del cuerpo. Esto es lo que, bajo determinadas condiciones atmosféricas, se ha visto
algunas veces sobre las tumbas como la figura luminosa del hombre fallecido. En su
aspecto físico corresponde, durante la vida, al “doble vital”, del hombre, y después de la
muerte, únicamente a los gases emitidos por el cuerpo en proceso de putrefacción. Pero
por lo que se refiere a su origen y esencia, es algo más que eso. Este doble es lo que
hemos convenido en denominar Linga–Sharîra, pero que yo propondría llamar, para ser
más expresivos, “cuerpo plástico” o “proteico”.

PREG. –¿Por qué proteico o plástico?

RESP. –Proteico porque puede asumir todas las formas; por ejemplo la de los “brujos
pastores”, a quienes el rumor popular acusa, quizás no exento de alguna razón, de ser
“hombres–lobo” y “médiums de salón” cuyos cuerpos plásticos hacen el papel de
abuelas materializadas y “John Kings”. Si fuese de otra manera, ¿por qué la costumbre
invariable de los “queridos difuntos” de sobresalir del médium poco más que la longitud
de un brazo, tanto si está en trance como si no? No niego de ninguna manera
influencias exteriores en este tipo de fenómenos. Pero sí afirmo que las interferencias
exteriores son raras, y que la forma materializada es siempre la del cuerpo astral o
proteico del médium.

PREG. –¿Cómo se crea ese cuerpo astral?

RESP. –No es creado; como ya le dije, crece con el hombre y existe en estado
rudimentario aun antes del nacimiento del niño.

PREG. –¿Cuál es el segundo doble?

RESP. –El segundo doble es el “cuerpo mental”, o mejor dicho “cuerpo de sueño”,
conocido entre los ocultistas como Mâyâvi–rûpa o “cuerpo de ilusión”. Esta imagen es
en vida el vehículo tanto del pensamiento como de las pasiones y deseos animales,
extraídos simultáneamente del manas inferior (mente terrestre) y de Kâma (el elemento
de deseo). Es dual en su potencialidad, y después de la muerte forma lo que en Oriente
se llama Bhût o Kâma–Rûpa, también conocido como “espectro”.

PREG. –¿Y el tercer doble?

RESP. –El tercer doble es el verdadero “Yo”, llamado en Oriente con un nombre que
significa “cuerpo causal”, pero que en las escuelas transhimaláyicas es denominado
siempre “cuerpo kármico”, lo cual es lo mismo. Pues Karma –o acción– es la causa que
produce los incesantes renacimientos o reencarnaciones. No es la Mónada, ni es Manas
propiamente dicho; pero sí está, de alguna manera, indisolublemente unido –y
compuesto de ambos– a la Mónada y a Manas en el Devachan.

PREG. –¿Hay entonces tres dobles?

RESP. –Si se considera a la Trinidad cristiana y a otras Trinidades como “tres Dioses”,
entonces hay tres dobles. Pero en realidad sólo hay uno bajo tres aspectos o fases: la
parte más material que desaparece con el cuerpo; la intermedia que sobrevive como
entidad a la vez independiente y temporal en la región de las sombras; y la tercera,
inmortal durante el Manvantara 119, a menos que el Nirvana le ponga antes fin.

PREG. –Pero, ¿se nos podrá preguntar sobre la diferencia que existe entre el Mâyâvi y
el Kâmâ–rûpa, o como usted propone llamarlos: el “cuerpo de sueño” y el “espectro”?

RESP. –Desde luego que sí, y responderemos, además de lo expuesto, que el “poder
de pensamiento”, o aspecto del Mâyâvi o “cuerpo de ilusión”, se fusiona después de la
muerte enteramente en el cuerpo causal, el conciente y el Yo pensante. Los elementos
animales, o el poder de deseo del “cuerpo de sueño”, absorbiendo después de la muerte
todo lo que éste ha acumulado (por medio de su insaciable deseo de “vivir”) durante la
vida (esto es, toda la vitalidad astral, así como todas las impresiones de sus actos y
pensamientos materiales mientras vivía en posesión del cuerpo), forman el “espectro” o
Kâma–Rûpa. Todo filósofo esoterista sabe que después de la muerte el Manas superior
y la Mónada se unen y pasan al Devachan, mientras que los residuos del manas inferioro
mente animal van a formar el “espectro”. Este tiene vida propia pero casi ninguna
conciencia, excepto cuando es atraído en la corriente de poder de un médium.

PREG. –¿Es eso todo lo que se puede decir sobre el tema?

RESP. –De momento ya hemos hablado suficiente de metafísica. Ocupémonos del
doble en su etapa terrenal. ¿Qué le interesaría saber?

PREG. –En todos los países del mundo se cree, de un modo u otro, en el doble o
doppelgänger. Su forma mas simple es la aparición del fantasma de un hombre a su
amigo más querido en el momento después de fallecer o en el instante mismo de la
muerte. ¿Es esta aparición el Mâyâvi–rûpa?

RESP. –Sí, pues es producto del pensamiento del moribundo.

PREG. –¿Es inconsciente?

RESP. –Es inconsciente hasta el punto de que el moribundo generalmente lo produce
sin saberlo, y ni siquiera es conciente de que aparezca así.
A continuación exponemos lo
que sucede. Si él, en el momento de la muerte, piensa intensamente en la persona que
ansiosamente quiere ver o que más ama, se le aparecerá a ésta. El pensamiento se hace
objetivo, y el doble o la sombra del hombre no es más que una fiel reproducción de él
mismo, como una imagen reflejada en un espejo: lo que el hombre hace, aun
mentalmente, es lo que repite el doble. Es por esto que los fantasmas suelen ser vistos
en tales casos con la ropa que vestían en ese momento particular, y la imagen reproduce
incluso la expresión del rostro del difunto. Si se viera el doble de un hombre tomando
un baño, parecería estar inmerso en agua; así, cuando un hombre que ha perecido
ahogado se le aparece a su amigo, se verá su imagen chorreando agua.
La causa de la aparición puede ser también inversa. La persona moribunda puede no
estar pensando en absoluto en la persona a la que se le aparece su imagen, sino que es
esta última quien puede ser susceptible de que esto ocurra. O quizás porque su
simpatía o su odio hacia el individuo cuyo fantasma ha sido así evocado es muy intenso
física y psíquicamente. Y en este caso ha sido creada la aparición por el pensamiento y
depende de la intensidad del mismo. Lo que sucede es esto. Llamemos al hombre que
está a punto de morir “A”, y al que ve el doble, “B”. Debido al amor, al odio, o al miedo,
tiene este último tan profundamente impresa la imagen de “A” en su memoria psíquica,
que se establece una verdadera atracción o repulsión magnética entre los dos, tanto si
uno de los dos lo sabe y lo siente, como si no. Cuando “A” muere, el sexto sentido o la
inteligencia espiritual psíquica del hombre interno en “B” se da cuenta del cambio
sufrido por “A”, y en el acto informa a los sentidos físicos, proyectando ante sus ojos la
forma de “A” tal como era en el momento de ese gran cambio. Lo mismo sucede cuando
el moribundo anhela ver a alguien: su pensamiento telegrafía a su amigo, conciente o
inconscientemente, mediante el cable de la simpatía, y se hace objetivo. Esto es lo que
la «Spookical» Research Society llamaría pomposamente –pero sin embargo de manera
confusa– “impacto telepático”.

PREG. –Esto se aplica a la forma más simple de la aparición del doble. Pero ¿qué pasa
en los casos en que el doble hace lo contrario de los sentimientos y deseos del hombre?

RESP. –Esto es imposible. El doble no puede aparecer a menos que el motivo de su
aparición haya impactado la mente de la persona (a quien pertenece el doble), esté esta
persona recién muerta, o viva, con buena o mala salud. Si se detiene el pensamiento un
segundo –espacio de tiempo suficientemente largo para darle forma– antes de pasar a
otras imágenes mentales, este único segundo es suficiente para concretar su
personalidad en las ondas astrales, como lo es para un rostro impresionarse por sí
mismo sobre la placa sensible de una cámara fotográfica. Nada impide que su forma sea
entonces apresada por fuerzas circundantes –como una hoja seca caída de un árbol es
cogida y llevada lejos por el viento– para caricaturizar y distorsionar su pensamiento.

PREG. –¿Y si el doble expresa con palabras concretas un pensamiento desagradable
para la persona, y lo expresa por ejemplo a un amigo que vive lejos, quizás en otro
continente? He conocido casos de este tipo.

RESP. –Eso sucede entonces porque la imagen creada es cogida y usada por un
“cascarón”. Es justamente lo que sucede en las sesiones espiritistas cuando
“imágenes” del muerto –que pueden estar ligadas inconscientemente en la memoria
o incluso en las auras de las personas presentes– son captadas y materializadas por los
elementales o sombras elementarias, siendo estas imágenes visibles para los presentes
e incluso obligadas a actuar bajo el mandato de una voluntad más fuerte, en este caso la
de las muchas y diferentes personas reunidas en el salón. En el caso que usted cita debe
existir además un vínculo de unión, (un “cable telegráfico”) entre las dos personas, un
punto de simpatía psíquica, y sobre éste viajará el pensamiento instantáneamente.
Naturalmente en cualquier caso debe haber una buena razón para que ese pensamiento
en particular tome aquella dirección; debe estar relacionado de alguna manera con la
otra persona, pues de otro modo tales apariciones serían hechos comunes y cotidianos.

PREG. –Esto parece muy simple ¿Por qué sucede entonces sólo con personas
excepcionales?

RESP. –Porque el poder plástico de la imaginación es mucho más fuerte en unas
personas que en otras. La mente es dual en su potencialidad: es física y metafísica.
La parte superior de la mente está asociada con el alma espiritual o Buddhi; la inferior,
con el alma animal, el principio Kâma. Hay personas que no piensan nunca con las
facultades superiores de su mente; aquellos que si lo hacen son minoría, y están por
tanto de alguna manera más allá –si no por encima– del común de la Humanidad. Incluso
sobre cuestiones comunes ellos pensarán en aquel plano más alto. La idiosincrasia de
una persona determina en qué “principio” de la mente se estaba desarrollando el
pensamiento, así como las facultades de una vida anterior y algunas veces las herencias
físicas. Por eso es tan difícil para un materialista –cuya porción metafísica de la mente
está casi atrofiada– elevarse por sí mismo; o para alguien que tiene por naturaleza
inclinaciones espirituales, descender al nivel concreto del pensamiento vulgar. El
optimismo y el pesimismo dependen en gran medida de ello.

PREG. –Pero, ¿puede desarrollarse el hábito de pensar con la Mente superior? Pues si
no, no habría esperanza para personas que desean cambiar sus vidas y evolucionar.

RESP. –Ciertamente puede ser desarrollado; pero sólo con gran dificultad, con una
firme determinación y a través de mucho sacrificio. Sin embargo, es relativamente fácil
para los que han nacido con ese don. ¿Por qué hay personas que ven poesía en una col
o en un cerdo con sus crías, mientras que otros, que sólo perciben los aspectos más
bajos y materiales de las cosas más elevadas, se reirán de la música de las esferas
y ridiculizarán las más sublimes concepciones y filosofías? La diferencia radica
simplemente en el poder innato de la mente de pensar en un plano superior o inferior,
con el astral (en el sentido en que usa esa palabra Saint Martin) o con la mente física.
El tener una gran capacidad intelectual frecuentemente no beneficia, sino más bien es
impedimento hacia lo espiritual y su recta comprensión. Ved si no a los grandes
hombres de ciencia. Debemos más bien apiadarnos de ellos que culparlos.

PREG. –¿Pero cómo es que la persona que piensa en el plano superior produce
imágenes y formas objetivas más perfectas y poderosas en su pensamiento?

RESP. –No sólo esa “persona”, sino todas aquellas que son generalmente sensibles.
La persona dotada de esta facultad de pensar, –por virtud de ese don que posee– tiene
un poder plástico formativo desde ese plano superior del pensamiento, por decirlo de
alguna manera, en su misma imaginación, incluso sobre los asuntos más insignificantes.
Sea cual sea el tema de su pensamiento, éste será sumamente más intenso que el de
una persona normal y, por esta misma intensidad, obtendrá el poder de crear. La ciencia
ha establecido el hecho de que el pensamiento es una energía. Esta energía perturba
con su acción los átomos de la atmósfera astral que existen alrededor de nosotros. Ya
lo dije antes: los rayos del pensamiento tienen la misma potencia para producir formas
en la atmósfera astral que los rayos del Sol con respecto a una lente. Así, cada
pensamiento producido con la energía del cerebro crea, queriendo o sin querer,
una forma.

PREG. –¿Es esta forma absolutamente inconsciente?

RESP. –Totalmente inconsciente, a menos que sea creada por un Adepto que tenga el
propósito preconcebido de darle conciencia, o mejor dicho, de enviar junto a ella lo
suficiente de su propia voluntad e inteligencia como para hacer que parezca conciente.
Esto debería hacernos más prudentes con respecto a nuestros pensamientos.
Pero la gran diferencia que existe, en esta materia, entre el Adepto y el hombre común
está en la mente. El Adepto puede usar a voluntad su Mâyâvi–rûpa, pero el hombre
normal no, salvo en casos muy raros. Se le llama Mâyâvi–rûpa porque es una forma
ilusoria creada para usarse en un caso determinado, y tiene en sí lo bastante de la
mente del Adepto como para conseguir el propósito para el que fue fabricado. El
hombre común solamente crea una imagen de pensamiento cuyas propiedades y
poderes son al mismo tiempo totalmente desconocidos para él.

PREG. –¿Puede decirse entonces que la forma de un Adepto que aparece a distancia de
su cuerpo, como por ejemplo Ram Lal en Mr. Isaacs, es simplemente una imagen?

RESP. –Exactamente. Es un pensamiento ambulante.

PREG. –Y en tal caso, un Adepto puede aparecerse en varios sitios casi
simultáneamente.

RESP. –Puede hacerlo. Justo como Apolonio de Tyana, que fue visto simultáneamente
en dos lugares a la vez mientras su cuerpo estaba en Roma. Pero debe entenderse que
ni siquiera el astral del Adepto está completamente presente en cada aparición.

PREG. –¿Es entonces muy necesario que las personas que posean imaginación y
poderes psíquicos en algún grado controlen sus pensamientos?

RESP. –Ciertamente, pues cada pensamiento tiene una forma que adopta la
apariencia del hombre ocupado en la acción que pensó. Si fuese de otra manera,
¿cómo podrían ver los clarividentes en el aura de una persona el pasado y el futuro de ésta?
Lo que ellos ven es un panorama pasajero de la persona, que aparece representada por
sus propios pensamientos realizando las acciones que pensó.
Usted me preguntaba si somos castigados a causa de nuestros pensamientos.
No por todos, ya que algunos abortaron; pero sí a causa de aquellos otros que llamamos
pensamientos “mudos” y que sin embargo están en potencia. Tomemos un caso
extremo: por ejemplo, una persona tan perversa que desea la muerte de otra, a menos
que quien desee ese mal sea un dugpa, un alto adepto de Magia Negra, en cuyo caso
se demora el karma, entonces, tal deseo sólo vuelve para producir frutos amargos.

PREG. –Pero suponiendo que el que desea el mal tenga una voluntad muy fuerte, sin
ser un dugpa, ¿puede conseguir la muerte de otra persona?

RESP. –Sólo si esa persona maliciosa tiene el “mal de ojo”, lo cual significa
simplemente poseer un enorme poder plástico de la imaginación trabajando
involuntariamente, y que es empleado de manera inconsciente para malos fines.
Pero, ¿qué es el poder del mal de ojo? Simplemente un gran poder plástico del
pensamiento, pero tan grande como para producir una corriente impregnada con
todo tipo de desgracias y accidentes en potencia, que se inyecta o se prende por
sí misma a cualquier persona que entra dentro de él. Un jettatore –alguien que
posee el mal de ojo– no necesita siquiera ser imaginativo ni tener malas intenciones
o deseos. Puede ser simplemente una persona que sea aficionada a presenciar o
leer sobre escenas de violencia, tales como asesinatos, ejecuciones, accidentes,
etc.; puede que ni siquiera esté pensando en ninguna de estas cosas en el
momento en que su ojo encuentra a su futura víctima. Pero las corrientes han sido
producidas y existen en su rayo visual, listas a entrar en acción en el instante en
que encuentren terreno adecuado para ello, como una semilla caída a la vera de
un camino, dispuesta para brotar en la primera ocasión.

PREG. –Pero, ¿y los pensamientos que usted llama “mudos”? ¿Producen malos
resultados en nosotros tales deseos o pensamientos?

RESP. –Sí, de la misma manera que una pelota que no logra penetrar en un objeto
rebota contra el que la lanzó. Esto les sucede inclusive a algunos dugpas o hechiceros
que no son suficientemente fuertes o no siguen las normas –pues también ellos tienen
reglas a las que se han de someter–; pero no les ocurre a los verdaderos “magos negros”,
ya completamente desarrollados, pues estos tienen el poder de conseguir lo que
desean.

PREG. –Ya que usted habla de normas, quisiera terminar esta charla preguntándole lo
que quiere saber todo aquel que tiene algún interés por el Ocultismo. ¿Qué indicación
principal e importante les daría a quienes teniendo estos poderes quieren controlarlos
correctamente, para de verdad entrar en el Ocultismo?

RESP. –El primer y más importante paso que se da en Ocultismo es aprender a
adaptar los propios pensamientos e ideas a la potencia creadora de uno mismo.

PREG. –¿Por qué es esto tan importante?

RESP. –Porque de otra manera está usted creando cosas que pueden generar mal
karma. Nadie debería practicar el Ocultismo, ni siquiera superficialmente, antes de
conocer a la perfección sus propios poderes y saber cómo aplicarlos en sus acciones. Y
esto se puede lograr sólo mediante un estudio profundo de la filosofía del Ocultismo
antes de entrar en la preparación práctica. De otra forma, con toda seguridad… caerá
en la Magia Negra.


estudios ocultistas H. P. Blavatsky

Marcelo
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