Estanzas para Discipulos (exelente)

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Estanzas para Discipulos (exelente)

Mensaje  Marcelo el Vie 22 Ene - 1:35

ESTANZAS PARA DISCÍPULOS


EL SENDERO

No trates, oh dos veces bendito Ser, de alcanzar la esencia espiritual antes de que la mente absorba. Así no se busca la sabiduría. Sólo a aquel cuya mente está sujeta y observa al mundo como un espejo, puede confiársele sin peligro el sentido interno. Sólo a aquel que sabe que los cinco sentidos son una mera ilusión y que nada permanece, excepto los dos que están por delante, puede revelársele el secreto de lo Cruciforme traspuesto.

El sendero que huella el Servidor, es el del fuego que pasa a través de su corazón y conduce a la cabeza. No es el sendero del placer ni el del dolor, por el cual se obtiene la liberación y llega la sabiduría. Trascendiendo ambos y fusionando el dolor con el placer se alcanza la meta, la cual está por delante como punto de luz, percibido en la oscuridad de una noche invernal. Ese punto de luz trae a la memoria un pequeño candil de alguna lóbrega buhardilla, pero -debido a que ese sendero conduce a esa luz, es hollado mediante la fusión de los pares de opuestos- ese frío y parpadeante punto, aumenta en constante radiación, hasta que la cálida luz de alguna ardiente lámpara despunta en la memoria del viajero errante en el camino.

Sigue adelante, oh peregrino, con firme perseverancia. No hay candil ni lámpara terrestre alimentada con aceite. La radiación aumenta hasta que el sendero finaliza en un esplendor de gloria, y el viajero errante en la noche, se convierte en el hijo del sol, y penetra en los portales de ese radiante orbe.



LA COPA DEL KARMA


Existe una copa que es llevada a los labios de quienes beben, por los Grandes Señores del Karma. El contenido de esa copa debe ser apurado hasta la última gota, antes de ser posible llenarla con un líquido más puro y dulce. Las siete Señores del Amor cósmico esperan el momento de llenarla.

La copa nada es, el líquido que contiene se destila gota tras gota. No se vaciará hasta la hora final, cuando el Peregrino toma la copa. La toma de las manos de Quienes inclinados la llevan a sus labios. Hasta ese día la copa es sostenida y el Peregrino con ciega desilución bebe. Después de ese momento levanta la cabeza; ve la luz más allá; toma la copa, y con radiante alegría la apura hasta su última gota.

Los contenidos de la copa se cambian; lo amargo se convierte ahora en dulce; la ígnea esencia se pierde entonces en las frías corrientes dadoras de vida. El fuego absorbido internamente, ha quemado, chamuscado y marcado. La bebida que apura ahora suaviza las quemaduras, cierra las cicatrices y compenetra al todo.

Los Cuatro se inclinan y observan el trabajo. Agotan la copa del Karma. Los suaves Señores Cósmicos de amor mezclan otra bebida y -cuando la copa está vacía (vaciada por la voluntad consciente)- vierten en ella lo que ahora es necesario para una vida más plena y más grande. Hasta que la copa no haya sido utilizada, colmada, vaciada y considerada como nada, no puede contener en sí, sin peligro, lo que se da posteriormente.

Pero cuando el peregrino vacía la copa hasta su última gota, atormentado se dirige al mundo. Con la copa en la mano (vaciada una vez y llenada nuevamente y negada la necesidad egoísta) atiende las necesidades de los hombres que luchan y huellan con él el camino. La bebida del amor, del fuego sagrado, de las frías corrientes dadoras de vida, no la levanta para sí, la ofrece a los demás. En el camino de los hombres cansados se convierten en un Señor de Poder -poder adquirido por el trabajo que ha realizado, poder alcanzado por medio de la voluntad consciente. Por medio de la vacía copa del Karma se adquiere el derecho de servir.

Oh peregrino, mira adelante hacia la meta. Mira cómo brilla muy lejos la Gloria que encubre y la luz que nada puede atenuar. Levanta la copa y apúrala rápidamente, que no te detenga el dolor. La copa vacía, la mano firme, el esfuerzo constante y fuerte, conducen a un instante de agonía y de allí a la radiante vida.



EL PEREGRINO ATENTO


Atiende oh Peregrino, la entonación de la palabra por los Grandes Señores dévicos. Aquieta toda vibración terrena; apacigua las inquietas luchas de la mente inferior, y con oído atento escucha los sonidos que se elevan hasta el trono del Logos. Sólo los puros de corazón pueden oír, sólo los gentiles pueden responder.

Los tormentosos sonidos de las luchas terrenas, las agudas vibraciones de la esfera acuosa, la explosiva nota que marca el lugar del pensamiento, apagan el sonido y oscurecen el tono. Aquel que está silente, tranquilo y calmo internamente, que todo lo ve por medio de la luz divina, y no es guiado por la luz reflejada dentro de las triples esferas, es aquel que en breve oirá. Desde el éter circundante, una nota hará impacto en su oído, distinta de los tonos emitidos en el mundo terrestre.

Atiende oh Peregrino, porque cuando ese sonido hace impacto sobre el sentido interno, con una vibración colorida, debes saber que se ha logrado un punto que señala una gran transición.

Observa oh Peregrino la llegada de esa hora. Con esfuerzo purificado asciende más cerca del Sonido. Debes saber que su tono se desliza a través de la brumosa alborada o cuando la suave luz del sol golpea suavemente al oído, pronto el oído interno se convertirá en un sentimiento expandido y cederá su lugar a la visión y perfecta comprensión.

Has de saber que cuando la música de las esferas te llegue nota tras nota en el brumoso amanecer, en el soleado mediodía, en la frescura de la tarde o en la reverberación a través de la noche profunda, en su rítmico tono reside la secreta revelación.



UN FRAGMENTO ESOTÉRICO


¿Dónde está la puerta, oh Lanu, que protege el triple camino?

Dentro del sagrado corazón de Aquel que es el triple Sendero. Llego a la puerta y la atravieso, penetrando así en el Corazón, por medio de una gran compasión.

¿Cuántas puertas hay, oh caminante en el camino?

Las puertas son siete, cada una conduce al centro de una gran esfera de bienaventuranza. Aquel que trata de saber debe descubrir la primera puerta. Una vez atravesada, en periódicos ciclos, descubrirá las otras seis.

Dices que una gran compasión es la llave que abre de par en par las puertas. Explica con palabras más simples la necesidad que esto involucra.

La necesidad de una misericordia gentil, que conoce, ve y hasta comprende; la necesidad de verter lágrimas de cristal, para lavar los pecados del hermano; la necesidad de una ardiente valentía, que pueda sostener la mano del hermano y elevarlo y ascenderlo aunque todo el mundo exclame "no"; la necesidad de comprenderlo que ha experimentado y conoce; el sentido oculto de la unicidad debe guiar hacia esa puerta.

¿Qué otra cosa puede conducir al hombre al portal del Sendero?

Primeramente compasión y unicidad consciente; luego la muerte de toda forma que retiene y oculta a la vida; después la sabiduría vinculada con el conocimiento y el sabio empleo de la palabra; por último el lenguaje de índole oculta y el silencio del Centro, mantenido en el ruido del mundo.

¿Puedes tú, oh Lanu, fusionar estas ideas en un triple sentido?

Ante todo Unicidad, luego la Palabra y por último Crecimiento.



CURACIÓN


Un centro de color violeta, con un limbo de color amarillo, es transfundido al rojo. El color amarillo desarrolla y protege. Envuelve al núcleo. Cuando se conoce el significado del color violeta ya no están selladas las leyes de la salud y del alivio magnético. Los devas de las sombras están rompiendo el sello; el color amarillo se acerca al color violeta, y el rojo progresa. Las filas se acercan y la colaboración es posible. Al romper el sello se abre la puerta de salida. Estos tres son los grandes Ayudantes, y en sus manos subyace el conocimiento para la próxima generación. Acercamiento.



EL PORTAL OCULTO


Un inmenso cono de fuego es percibido en medio de un árido desierto. Un hombre permanece ante la escena en actitud indecisa. El cono está entre el hombre y una tierra ubérrima.

El cono se eleva del árido yermo. Sólo se siente su calor, únicamente su fulgor es visto. Sus llamas han arrasado las tierras y dejado un desierto vacío. Irradia un fuego que devora cuanto tiene ante sí. Las plantas mueren y los moradores de las esferas retroceden ante su llama que, cruel y soberbia, chamusca y quema.

Blanco es su corazón interno, roja la llama circundante y amarillo el fuego que se propaga. Como manto de terrible calor ocluye la visión y oscurece el más allá. Como mortaja de color rosa fuerte, matizado con un color anaranjado intenso, vela todo lo distante.

Desde las tierras colmadas, cubiertas de verdor, a través del árido yermo, ha viajado el Peregrino. Nada ha retenido y poseído, excepto su fuerte deseo. No puede volver al camino, sino seguir adelante hasta el fuego.

Desde ese cono de fuego, saliendo como eco desde su corazón, llega veloz a sus oídos una voz que dijo: "Contempla el lugar de Dios".

Desde el cono de fuego llegó a sus oídos una nota, que tocó un acorde dentro de su seno, despertando una rápida respuesta.

Sigue adelante, oh Peregrino, hacia la llama; enfrenta el terrible ardor del fuego; penetra en el portal que su luz oculta.

La puerta está allí, invisible, desconocida, vigilada por los Señores de la Llama. Profundamente en el corazón amarillo, cercano al borde externo, se halla la llave que contiene el secreto. En el umbral de esa puerta interna, el peldaño invisible que debe alcanzarse, se asentarán los pies sobre el borde flamígero. Extiende la mano y toca la puerta, golpea tres veces con intención pura. Una voz responderá a ese llamado. Las palabras serán: "¿Quién busca el camino?".



LA LLAVE


La primera llave está oculta debajo del Umbral, vigilada por el Observador. Quien viola la puerta debe inclinarse y después de una búsqueda llegar a una grave decisión. La mano que aferra la llave debe tener las marcas del clavo, en el centro allí localizado. Si es así se abrirá la primera puerta.

La segunda llave está al otro lado del umbral, sobre un cúmulo de espinas. Desde los centros ubicados en los pies, debe afluir la sangre que disuelve todos los obstáculos. En los pies ensangrentados y en las manos marcadas por los clavos, se halla oculto el secreto. Trata de descubrirlo. Entonces la segunda puerta se abrirá a tu contacto.

La tercera llave se halla a mitad de camino. Esa llave es vista justamente en el nivel del corazón. Antes de ser poseída y utilizada, la lanza debe horadar, para que afluya la sangre que purifica y renueva todas las cosas. Únicamente quienes han sido así purificados pueden poseer la llave y atravesar la tercera puerta.



UN MENSAJE OCULTO


La llave ha sido hallada, y con la presión de las manos, que sirven a la luz, y con un palpitante corazón amoroso, se hace girar la llave. La puerta se abre de par en par..

Con acelerados pies, el que se apresura hacia la luz atraviesa esa puerta, luego espera. Mantiene la puerta abierta de par en par, para los que llegan después, y así -en acción- espera.

Surge una Voz: Hermano mío, cierra esa puerta porque cada uno deber hacer girar la llave con su propia mano y cada uno debe atravesar por sí sólo esa puerta. La brillante luz dentro del templo del Señor, no es para todos en el mismo instante o en la misma hora de cada día. Cada uno conoce su hora. Tu hora es Ahora.

Hermano, cierra esa puerta. Recuerda que quienes vienen después no saben si esa puerta se ha abierto o cerrado. No la ven. Depende de ese pensamiento hermano mío, y al atravesar esa puerta, ciérrala cuidadosamente y penetra en otra etapa, en el Camino ascendente -solo, pero sin embargo acompañado.



LA CRUCIFIXION


En el corazón místico, con sus dos lóbulos, reside la llave del depósito. Al salir y al entrar se construye la cruz. Permanece en el punto medio teniendo a cada lado el sendero de la derecha y el de la izquierda. Allí es crucificado el hombre. Con los dos senderos de cada lado -uno a la derecha y el otro a la izquierda. En el abrir y cerrar las puertas por las posesión de la llave, llegamos a la vida eterna. Debes saber y comprender.



LA CRUZ


En la Cruz se halla oculta la luz. Lo vertical y lo horizontal con mutua fricción crean; una vibrante cruz parpadea y se origina el movimiento. Cuando lo vertical asume lo horizontal sobreviene el pralaya. Evolución es el movimiento de lo horizontal hacia una erecta positividad. En el secreto de la orientación reside la sabiduría oculta; en la doctrina de absorción yace el don de la curación. Cuando el punto se convierte en la línea y la línea en la Cruz, eso es evolución. Cuando la cruz se inclina a lo horizontal se encuentra la salvación y la paz praláyica.



EL CALIZ


El cáliz inferior surge como una flor de color oscuro o sombrío. Parece opaca para la visión externa, pero a veces una luz interna brilla y destruye la ilusión.

El segundo cáliz surge de la envoltura inferior, como lo hace la flor del verde cáliz. Es de color rosa, y de muchos matices del mismo color, aunque al observador le parece que el color podría trascender la brillante luz interna. Pero esto no es más que ilusión que el tiempo mismo disipa.

El tercer cáliz supera todos y abre ampliamente sus pétalos con el tiempo. Parece de color azul, mezclado con color rosa, formando al principio un matiz profundo impenetrable, que tapa la luz.

Dentro de los tres, profundamente oculta en el corazón, minúscula al principio y sin embargo agradándose, brilla la luz divina. Esta luz, por medio del radiante calor e innata vibración divina, construye para sí una envoltura iridiscente. Surge del triple cáliz como flotante burbuja y se apoya en una flor.

Dentro de esta envoltura iridiscente arde la llama interna, que a su vez consume todo el burdo mundo inferior. Al acercarnos al sendero, brilla la luz con más claridad. Surgiendo a través del cáliz burdo y oscuro que constituye la base, brilla la luz suprema, hasta que todos los que ven la radiación exclaman internamente: "contempla, un Dios está aquí".

Desde el cáliz color rosa fuerte, brilla el fulgor interno, hasta que pronto el rojo del deseo terrestre se convierte en el fulgor del fuego de los cielos, y todo se pierde menos la aspiración, que no oscurece la copa de color kármico.

Desde el cáliz azul brilla y fulgura la divina luz interna, hasta que todas las formas se hayan quemado y desaparecido, y nada permanezca, excepto una abstracción divina. Abajo sólo quedan cascarones, nada más que las formas para ser utilizadas, y en la culminación, ¿qué extraño acontecimiento se ve? Detente, oh Peregrino, ante la extraña aparición, y observa con la cabeza inclinada, el progreso del fuego. Lentamente el triple cáliz se fusiona en un altar y desde ese triple altar asciende el fuego hasta su Fuente de origen. Así como la llama interna asciende y se propaga, la belleza de la esfera central, iluminada de blanca radiación, hace detener a los mundos y exclamar: Contempla, un Dios está aquí.

Las llamas se elevan cada vez más, surgen las cálidas corrientes, hasta que -en el momento de la hora fijada- la llama destruye todo, desaparece todo y el trabajo de edades se convierte en nada en un instante.

Pero, del cuádruple fuego, ascendiendo desde el altar de las edades, surge el Ser liberado, la Llama. Nuevamente surge la llama dual en el fuego del Cosmos. En los Tres se absorbe la esencia, y se convierte en uno con su Fuente. La Chispa se convierte en Llama, la Llama en Fuego, y forma parte de la gran llamarada cósmica que contiene el secreto de los Cinco, ocultos dentro del corazón.



UN MÁNTRAM DE FUEGO


Un punto de luz dentro de un fulgurante arco que crece o mengua, oh Peregrino en el Camino, según se aplique o no, acusa el propósito dentro del corazón.

Ese punto siempre está allí, invisible e imperceptible. Oscura es la noche y sombrío y dolorido el corazón del Peregrino no iluminado. Oscura es la noche, pero la lobreguez no se siente cuando dentro del umbroso portal se ve la brillante e ilusoria luz, luz que parpadea siempre delante de él, y con su fulgor impele siempre adelante al Peregrino.

Seis veces la luz puede crecer y menguar, seis veces se siente su fulgor, pero en la séptima fulgurante hora, la llama surge.

Seis veces surge la llama, seis veces comienza a arder, pero en la séptima hora, el altar se pierde de vista y sólo se ve la llama.

Seis veces se produce el círculo de fuego ardiente, seis veces la crepitante hoguera arde y separa, pero en la séptima nada queda, excepto la Llama ascendente, que asciende hasta la Tríada espiritual.

Seis veces asciende la Llama, seis veces retrocede la nube, pero en la séptima, nada se ve, excepto el eterno fuego.

Seis veces las llamas absorben el agua, seis veces desaparece la humedad, pero en la séptima gran absorción, nada queda, excepto el fuego iridiscente.

Tres veces envuelve el fuego, tres veces retrocede el sol; en el momento del cuarto, el trabajo se ha realizado y nada queda, excepto la Llama primordial. Esa Llama absorbe, gira, recibe y permanece. Cuando todo lo que existe haya atravesado la Llama, entonces no existirá el Tiempo.


sunny

Marcelo
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