(AAB) Meditacion y la mente empleando la imaginacion

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(AAB) Meditacion y la mente empleando la imaginacion

Mensaje  Marcelo el Vie 29 Ene - 1:32


Del Libro : Del Intelecto a la Intuición


El siguiente paso en la práctica de la meditación es el empleo de la imaginación.
Nos imaginamos al triple hombre inferior alineado, o en comunicación directa con el alma. Hay varias maneras de hacerlo. A esto lo llamamos práctica de la visualización. La visualización, la imaginación y la voluntad, parecen ser tres factores muy potentes en todo proceso creador. Son las causas subjetivas de muchos de nuestros efectos objetivos. Al principio la visualización es en gran parte cuestión de fe experimental. Sabemos que mediante el proceso de razonamiento, llegamos a la comprensión de que dentro y más allá de los objetos manifestados, existe un objeto o canon ideal, que está tratando de manifestarse en el plano físico. La práctica de la visualización, la imaginación y el empleo de la voluntad, son actividades calculadas para acelerar la manifestación de este ideal.

Al visualizar, utilizamos nuestra concepción más elevada de lo que ese ideal puede ser, revestido de cierto tipo de materia, generalmente mental, pues aún somos incapaces de concebir formas y tipos más elevados de sustancia con la cual envolver nuestras imágenes. Al imaginar un cuadro, la sustancia mental de nuestra mente establece cierto ritmo de vibración que atrae hacia sí el correspondiente grado de sustancial mental, en que la mente está sumergida. La voluntad mantiene esta imagen fija y le da vida. Este proceso continúa, seamos o no capaces de verlo con el ojo mental. No tiene importancia que podamos o no verlo, porque el trabajo creador se realiza igualmente. Quizás podamos alguna vez seguir y ejecutar conscientemente todo el proceso.

En conexión con este trabajo, en la etapa del principiante, algunas personas se imaginan a los tres cuerpos (los tres aspectos de la naturaleza forma) vinculados por un cuerpo radiante de luz, o visualizan tres centros de energía vibrante que recibe el estímulo de un centro más elevado y poderoso; otros imaginan al alma como un triángulo de fuerza, unido al triángulo de la naturaleza inferior —vinculado por el "cordón plateado", mencionado en la Biblia cristiana, el sutratma o hilo del alma de las escrituras orientales, la "línea de la vida" de otras escuelas de pensamiento. En cambio otros mantienen la idea de una personalidad vinculada con la divinidad que mora internamente, ocultando en sí misma a esa divinidad, "Cristo en nosotros, esperanza es de gloria". Tiene poca importancia la imagen elegida, siempre que se inicie con la idea fundamental de que el yo trata de establecer contacto con el no-yo, utilizar su instrumento en los mundos de la expresión humana y viceversa, impulsar al pensamiento de ese no-yo para que se dirija hacia la fuente de su ser. Mediante el empleo de la imaginación y la visualización, el cuerpo de deseos, o naturaleza emocional, se alinea con el alma, y una vez realizado, puede continuarse con la práctica de la meditación. El cuerpo físico y la naturaleza de deseos se sumergen a su vez bajo el nivel de la conciencia, entonces nos centramos en la mente y tratamos de someterla a nuestra voluntad.

Precisamente aquí enfrentamos el problema. La mente se niega a amoldarse a los pensamientos que decidimos pensar, y recorre todo el mundo en su acostumbrada búsqueda de temas. Pensamos en lo que vamos a hacer durante el día, en lugar de reflexionar sobre nuestro "pensamiento simiente"; recordamos a alguien a quien debemos ver o alguna actividad que demanda nuestra atención; empezamos a pensar en algún ser querido, e inmediatamente descendemos al mundo de las emociones, debiendo empezar el trabajo de nuevo. De manera que reunimos nuevamente nuestros pensamientos y los retomamos con mucho éxito durante medio minuto, pero de pronto recordamos una cita o una diligencia que alguien está gestionando y volvemos otra vez al mundo de las reacciones mentales, quedando olvidada la línea de pensamientos. Nuevamente reunimos nuestras ideas diseminadas y retomamos la tarea de someter a la mente obstinada.

Will Levington Confort, en su 113ª carta resume este proceso, diciendo:

"Ni siquiera hemos soñado lo dispersa que es nuestra atención hasta que comenzamos a concentrarnos, y de la práctica de la concentración surge una nueva rectitud y fijeza en medio de la febril ineficacia de la vida personal. En los primeros intentos de meditación, prescindimos de las instrucciones comunes de elegir el tema y mantener la mente firme y fiel a ese tema; pasamos rápidamente sobre ello, sentimos pasión por el éxtasis y la iniciación, a fin de obtener algún medio con que dominar a los demás y destacarnos. Nos era permitido pastar en las brumosas praderas de la emoción, denominadas los brillantes campos del espíritu; creíamos que pensábamos... hasta que al perder la importancia, se ponía de manifiesto la angustiosa incertidumbre e inestabilidad de nuestros cimientos. Convencidos, finalmente, comenzábamos ansiosamente de nuevo desde abajo y aparecía la palabra estabilidad". 4

Luego dice en la misma carta:

"Al comenzar a practicar la concentración, el esfuerzo efectuado nos deja sin aliento, y esta tensión hará que durante un tiempo no se produzcan los resultados esperados, pero a la larga y con la práctica, se adquiere la habilidad de mantener una centralización mental sin esfuerzo, que puede ser fortalecida sin peligro alguno". 5

¿Cómo se alcanza este fortalecimiento? Siguiendo una fórmula o delineamiento; al practicar la meditación y automáticamente, se establece un círculo infranqueable alrededor de la mente, que dice "llegarás hasta aquí y nada más". Deliberadamente y con intento inteligente, establecemos los límites de nuestra actividad mental, en tal forma, que forzosamente tenemos que darnos cuenta cuando salimos de esos límites. Debemos ubicarnos nuevamente dentro del muro protector, establecido por nosotros mismos. Es necesario seguir alguna fórmula de meditación durante varios años, si no la hemos practicado previamente y, generalmente, hasta los que llegaron a la etapa de la contemplación se someten frecuentemente a prueba, utilizando una fórmula para asegurarse de que no han caído en una pasividad negativa emocional.

Durante los últimos siete años he empleado fórmulas como la siguiente, al enseñar la técnica de la meditación, a tres mil estudiantes aproximadamente, y ha demostrado su bondad en tantos casos, que la incluyo aquí.


Última edición por Marcelo el Lun 11 Jul - 9:38, editado 1 vez

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Re: (AAB) Meditacion y la mente empleando la imaginacion

Mensaje  Marcelo el Vie 29 Ene - 1:34

FÓRMULAS DE MEDITACIÓN

Para Desarrollar la Concentración


Etapas

1. Lograr control y comodidad física.

2. Procurar que la respiración sea rítmica y regular.

3. Visualizar el triple yo inferior (físico, emocional y mental):
a. En contacto con el alma.
b. Como canal para la energía del alma, que por la mente llega directamente al cerebro, desde donde puede controlarse el mecanismo físico.

4. Concentrarse definidamente, aplicando la voluntad. Esto implica el esfuerzo por mantener la mente fija en cierta fórmula de palabras, de modo que se aclare en la conciencia su significado, no las palabras, ni el hecho de que estamos tratando de meditar.

5. Pronunciar con atención enfocada, lo siguiente:
"Más radiante que el sol, más puro que la nieve, más sutil que el éter, es el Yo, el espíritu que reside en mi; Yo soy Ése Yo. Ése Yo soy Yo".

6. Concentrarse sobre las palabras: "Dios, tú me ves". No debe permitirse a la mente vacilar cuando se concentra en su significación, significado e implicaciones.

7. Deliberadamente debe finalizarse la tarea de concentración diciendo, con la mente reenfocada en las ideas subyacentes, la afirmación final:
"Hay una paz que a toda comprensión trasciende; reside en los corazones de quienes viven en lo Eterno. Hay un poder que todas las cosas renueva; es el que vive y se mueve en quienes saben que el Yo es uno".

Esto en definitiva es una meditación para principiantes. Contiene varios puntos focales donde se emplea el proceso de recapitulación y el método de reenfoque. Hay muchos otros delineamientos de meditación que traen los mismos resultados, y también muchos otros para estudiantes avanzados. Hay delineamientos de meditación preparados para producir ciertos resultados específicos en determinadas personas, pero evidentemente no pueden incluirse en un libro como éste, siendo sólo posible dar una fórmula general de meditación que no ofrezca peligros. En todas ellas, sin embargo, lo primero que debe tenerse en cuenta es mantener la mente activa y ocupada con las ideas y no con el esfuerzo por concentrarse. Tras todas las palabras pronunciadas y las etapas a seguirse, debe haber la voluntad de comprender y una actividad mental unilateral.

En la sexta etapa, en que se hace un esfuerzo para meditar sobre cierta forma de palabras que velan una verdad, no debe haber nada automático en el proceso. Es muy fácil provocar en uno mismo una condición hipnótica, mediante la repetición rítmica de ciertas palabras. Se dice que Tennyson provocó en sí mismo un elevado estado de conciencia, repitiendo su propio nombre. Ésta no es la finalidad. El trance o la condición automática es peligrosa. El medio seguro es una actividad mental intensa, confinada en el campo de las ideas, abierto por un determinado "pensamiento simiente", o tema de meditación. Esta actividad excluye todos los pensamientos extraños, excepto los que despiertan las palabras en consideración, las cuales tomadas en una fórmula determinada, pueden ilustrarlo, y el proceso describe la correlación del pensamiento:

Dios tú me ves.
Este Dios es lo divino en mí, el Cristo inmanente, el alma.
Durante largas edades, el alma me ha visto y observado.
Por primera vez estoy en condición de ver a Dios.
Hasta ahora he sido negativo a esta Realidad divina.
La relación positiva está siendo posible.
Esto parece indicar la idea de dualidad.
Yo y Dios somos uno.
Yo soy Dios y lo he sido siempre.
Mi Yo me ha visto a mí.
Yo soy Ése Yo; Ése Yo soy Yo.

Esto es fácil de decir, pero para mantener la mente activa y atenta sobre el sentido y significado, se deberá pensar firme y concentradamente y habrá grandes dificultades para eliminar todo pensamiento que nada tenga que ver con el tema. He podido ayudar a veces al principiante confundido y desalentado, porque era incapaz de pensar cuándo y como él quería, diciéndole: "Imagínese que debe dar una conferencia sobre un tema. Véase formulando las notas sobre lo que va a hablar. Guíe a su mente de una etapa a otra y hallará que transcurrieron cinco minutos sin que su atención se desviara, debido al gran interés puesto".

Se deben elegir frases que tengan efectos positivos, y evitarse las que provocan un estado mental negativo y expectante. Es necesario cierto grado de comprensión y experiencia, para poder introducirse sin peligro en la práctica de la meditación, en expresiones como: "tranquilízate y sabe que yo soy Dios" (a menudo elegidas por principiantes bien intencionados). Exigen demasiada pasividad a la personalidad poco entrenada, y la energía que evocan estimula la naturaleza síquica. Will Levington Confort señala esto muy bien en la carta anteriormente citada, donde dice:

"Creo que la meditación sobre palabras como, 'tranquilízate y sabe que Yo soy Dios', pueden resultar desastrosas si se abusa de ellas. Más de una persona aún no madura, ha provocado en si misma una receptividad al poder que, actuando sobre sus aspiraciones insatisfechas, despertó pasiones y ambiciones secretas que están más allá de su capacidad para manejarlas. La meditación 'Yo soy Dios' podría decirse que es demasiado directa y eficaz, hasta el momento que quien la practica sabe lo que está haciendo. Algunos pueden acercarse al ego y continuar durante mucho tiempo desarrollando ese papel ante los hombres. El resultado será enfermedad, una desesperante fatiga, pérdida del camino, a medida que predica a otros. No es cuestión de lograr algo para enseñarlo a los hombres, sino comprender que estamos hechos como personalidades; presentir la llave de una potencia totalmente nueva y consagrar a toda la naturaleza humana, con ardiente entereza, a la tarea de encontrar y hacer girar esa llave. Comprendo que este párrafo acerca de la meditación. 'Yo soy Dios', contiene una atracción lo mismo que una advertencia. En verdad llegará el momento en que actuemos desde el sitial del ego, en vez de la personalidad, pero antes de ser capaces de adquirir el poder debemos alcanzar una refinada integración de la personalidad."

El método correlativo sugerido es un medio seguro para el neófito. Se le ocurrirán otros al estudiante inteligente. Mundos enteros de pensamientos que puede recorrerlos a voluntad (observen estas palabras), se abren a la mente, siempre que tengan que ver con el pensamiento–simiente y se relacionen definidamente con la idea elegida sobre la que tratamos de concentrarnos. Evidentemente cada persona seguirá la inclinación de su propia mente (artística, científica o filosófica), y para ella será la línea de menor resistencia. Todos formulamos nuestros conceptos a nuestra manera. Pero la actitud indicada por la expresión "tranquilízate", no es para nosotros. Inhibimos otras actividades mentales mediante un intenso interés, pero no alcanzamos el silencio por el embotamiento mental o por la adopción de un método que induce al trance o a la completa ausencia de pensamiento. Pensamos definidamente en líneas precisas. Todo aquel que enseña meditación sabe que es difícil inducir al místico a que renuncie a su condición pasiva (resultado del esfuerzo por hacer unilateral a la naturaleza emocional), obligándolo a que comience a emplear su mente. Oímos con frecuencia la queja: "esta técnica no me gusta, es demasiado intelectual y mental y nada espiritual". Pero lo que realmente quiere decir es: "Soy demasiado perezoso para emplear mi mente, sufro de inercia mental y prefiero mucho más las rapsodias emotivas e imponer un estado de paz sobre mi naturaleza emocional. Me siento mejor. Este método exige un trabajo demasiado intenso". ¿Por qué confundir la espiritualidad con las emociones? ¿Por qué el conocimiento no debe ser tan divino como el sentimiento? En efecto, este método exige trabajo arduo, especialmente al principio. Pero puede realizarse si se vence la pereza inicial. Quienes han triunfado conocen su valor supremo.

Al terminar este intento de indicar la labor inicial que el aspirante a este camino ha de realizar, debemos observar que la llave del éxito está en la práctica constante y persistente. A menudo, durante nuestra tarea con estudiantes de todo el mundo, hallamos que las mentes más agudas llegan en segundo término, porque falta el perseverante esfuerzo, en cambio una mente común llega repentinamente a la región del conocimiento comprobado, dejando atrás a su hermano más brillante, porque posee la aptitud de persistir. Los esfuerzos aislados no llevan al aspirante a ninguna parte, por el contrario, son perjudiciales, pues desarrollan un sentimiento constante de fracaso. Una pequeña tarea, realizada constante y fielmente día tras día, durante un largo período, producirá resultados infinitamente mayores que el esfuerzo entusiasta, pero esporádico. Unos pocos minutos de concentración o meditación regular, llevarán al aspirante mucho más lejos que varias horas de esfuerzo, tres o cuatro veces al mes. Se ha dicho en verdad que "para que la meditación sea eficaz en resultados, no debe ser meramente un esfuerzo esporádico, hecho cuando nos sentimos inclinados a ello, sino una persistente presión de la voluntad".

Otro punto debe recordarse: que el último en apreciar los resultados de su labor es el estudiante mismo. La meta que él se ha señalado es tan maravillosa que probablemente se sentirá desanimado más que satisfecho. Lo más prudente es abandonar toda idea de resultados eventuales y de efectos fenoménicos, desechándolos definitivamente, y seguir simplemente las antiguas reglas. No debemos preocuparnos constantemente de si progresamos o no. Quienes nos rodean notarán, segura y verdaderamente, el progreso hecho, juzgándolo por nuestra creciente eficiencia, autocontrol, estabilidad y servicio. Es prudente medir el desarrollo de un estudiante por la práctica de la meditación, la extensión de su campo de servicio y lo que dicen sus amigos de él, más que por los informes que envía. Nuestro trabajo es ir constantemente adelante, desempeñando nuestra tarea sin apegos, como dice el aspirante hindú.

Para alcanzar el éxito, debe haber un deseo genuino y persistente, una clara visión del valor de los resultados y una convicción de que la meta puede ser alcanzada por el conocimiento definitivo de la técnica del método. Esto, con la persistente presión de la voluntad, es todo lo que se necesita, y está al alcance de todo aquel que lea este libro.

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