Judge: La intoxicación Astral (psiquismo)

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Judge: La intoxicación Astral (psiquismo)

Mensaje  Admin el Dom 31 Ene - 3:36

LA INTOXICACIÓN ASTRAL

Existe la posibilidad de intoxicarse en el curso de una imprudente búsqueda de lo que erróneamente imaginamos sea espiritualidad. La Biblia cristiana, en forma muy sensata, aconseja "probar todo" y retener sólo lo que sea bueno. Tal advertencia es igualmente importante para el estudiante de ocultismo, el cual piense que se ha separado de estas personas "inferiores," empeñadas en seguir un dogma o en mover mesas para recibir mensajes de parientes o de enemigos fallecidos, como es el caso de los espiritistas que creen en la "summerland" (tierra de verano) y en los "espíritus que retornan."

La plácida superficie del mar del espíritu, es el único espejo en el cual se pueden captar los reflejos de las cosas espirituales sin que sean perturbados. Cuando el estudiante empieza a encaminarse por el sendero y comienza a ver manchas de luz que brillan a intermitencia o bolitas de fuego que pasan cerca de él, no significa que ha principiado a ver al verdadero Ser, al espíritu puro. Un momento de profunda paz o de revelaciones maravillosas, ofrecidos a un estudiante, no es el momento horroroso en el cual una persona está por ver a su guía espiritual y aún menos a su propia alma. Al mismo tiempo los chapoteos psíquicos de llama azul, las visiones temporáneas de las cosas, las vistas de pequeñas partes de la luz astral con sus magníficas proyecciones del pasado o del futuro, el repentino sonido de fantásticas campanillas distantes, no prueban para nada que se esté cultivando la espiritualidad. Después de haber recorrido una pequeña distancia en el camino, acontecerán cosas similares y aún más curiosas. Pero son simplemente los puestos avanzados de una nueva tierra que es totalmente material y retirada del plano de la conciencia física y burda sólo en forma mínima.

Debemos tener cuidado con la posibilidad de que estos fenómenos nos envuelvan e intoxiquen. En todos estos casos deberíamos vigilar, notar y discriminar, tenerlos presente para una consideración futura, relacionándolos con alguna ley o confrontándolos con otras circunstancias similares. El poder que tiene la naturaleza para engañarnos es infinito y si nos detenemos en estos asuntos, no nos permitirá seguir adelante. Esto no quiere decir que alguna persona o poder en la naturaleza ha declarado que si nos comportamos de una forma u otra debemos detenernos, pero cuando las "maravillas de Dios," como las llama Boehme, hipnotizan una persona, el resultado es una intoxicación que confunde al intelecto. Si un individuo considerase, por ejemplo, cada imagen vista en la luz astral como una experiencia espiritual, después de un poco de tiempo se sentirá seguro sobre el tema, pero será sólo el hecho de que esa clase de vino lo había emborrachado. Al proceder con su indulgencia y descuidando su verdadero progreso, que depende siempre de su pureza de motivación y de la conquista de sus conocidos o averiguables defectos, la naturaleza habrá continuado su curso acumulando la cantitad de engañosas apariencias con las cuales el individuo se alimentó.

Es cierto que el estudiante que se dedica a estos acontecimientos astrales, los verá incrementarse. Aunque dedicáramos nuestra vida a una enorme sucesión de fenómenos que nos recompensaran, es igualmente cierto que la muerte del cuerpo implicaría el fin de todos estos tipos de experiencias, sin haber realmente agregado nada a nuestra cantidad de verdadero conocimiento.

El plano astral, que es el mismo de nuestros sentidos psiquicos, pulula de vistas y sonidos extraños como una selva virgen de América del Sur, por lo tanto, debe comprenderse muy bien antes de que el estudiante pueda permanecer ahí sin peligro. Mientras podamos superar los peligros de una selva recurriendo a las invenciones humanas, cuyo objeto consiste en la aniquilación física de las cosas dañinas que se hallan ahi, no tenemos tales ayudas cuando procedemos en el laberinto astral. Podemos ser físicamente valientes y decir que ningún temor puede penetrar en nosotros, pero ningún curioso ni neófito investigador, puede decir cual efecto experimetarán sus sentidos externos, cuando los sentidos psíquicos los ataquen o afecten.

La persona muy egoístamente enfocada en sí misma y que se considera el centro de todo, corre un riesgo de engañarse mayor que cualquier otro, ya que no tiene la asistencia que deriva de la unión del pensamiento con todos los otros sinceros buscadores. Un individuo puede encontrarse en una casa totalmente obscura, donde no es posible distinguir ningún objeto y sin embargo darse cuenta que por fuera todo está iluminado. Analógicamente, podemos ver desde la obscuridad de nuestra casa, que es nuestro corazón, los objetos que a veces la luz astral ilumina al exterior, pero no obtenemos nada. Debemos primero disipar la obscuridad interna antes de ver en la obscuridad exterior, debemos auto-conocernos antes de conocer las cosas que son extrañas.

Este no parece ser el camino más simple para los estudiantes. La mayoría de ellos consideran una obra más agradable y rápida, mirar todas estas tentaciones externas y cultivar todos los sentidos psíquicos, excluyendo el verdadero trabajo espiritual.

El verdadero camino es claro y simple de encontrar, es tan simple que los numerosos aspirantes a estudiantes no lo perciben porque no pueden creer que sea tan fácil.


"El camino se halla a través del corazón";
Pide ahí y no vagues más;
Toca fuerte, no dudes
Porque al principio los sonidos
Que repercuten, parecen burlarse de ti.
Ni debes retirarte cuando la puerta se abra,
Revelando sombras negras como la noche.
En su interior han pacientemente esperado
Los mensajeros del Maestro:
Aquel Maestro eres Tú!

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