VIRGO, LA VIRGEN

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VIRGO, LA VIRGEN

Mensaje  Marcelo el Dom 22 Ago - 17:18

VIRGO, LA VIRGEN


Virgo es el signo más significativo del zodíaco, porque su simbología concierne a la meta del proceso evolutivo, que consiste en proteger, nutrir y por último revelar la realidad espiritual oculta. Siempre está velada por cada forma, pero la humana está equipada y dotada para manifestarse en forma muy distinta de cualquier otra expresión de la divinidad, a fin de hacer tangible y objetivo lo que está destinado a realizar el proceso creador. Géminis y Virgo están estrechamente relacionados, pero Géminis presenta los pares de opuestos -alma y cuerpo- como dos entidades separadas, mientras que en Virgo están fusionadas, siendo de grande y suprema importancia una para la otra; la madre protege al germen de la vida erística; la materia ampara, cobija y nutre al alma oculta. La nota clave que más exactamente encierra la verdad, en cuanto a la misión de Virgo, es: “Cristo en ti, esperanza es de gloria”. No existe otra definición de este signo, más clara y adecuada que la expresada; quisiera que la recordaran durante nuestro estudio del sexto signo del zodíaco (o el séptimo si no se considera la rueda revertida).

En todas las grandes religiones del mundo aparece la Virgen Madre, como puede comprobarse por el estudio de cualquier libro sobre religiones comparadas. No puedo explicarles más extensamente este reconocimiento universal de la tarea de Virgo, ni es necesario hacerlo, porque ya lo hicieron adecuadamente muchas escuelas de investigación. Sin embargo, podría señalar cuatro de los nombres de la Virgen, familiares a todos, que dicen mucho sobre la naturaleza forma, de la cual la Virgen es el símbolo. La palabra Virgo es el derivado y la corrupción de una antigua palabra de raíz atlante, aplicada al principio materno en esos legendarios tiempos. Esta Virgen fue la fundadora del matriarcado, que entonces dominaba la civilización, evidenciado por varios mitos y leyendas que llegaron a nosotros, sobre Lilith, la última de la Diosa Vírgenes de la época atlante; el mismo concepto se encuentra en los tradicionales relatos de las antiguas Amazonas a cuya reina derrotó Hércules, arrebatándole lo que ambicionaba. Ésta es una alegoría que enseña, al hombre espiritual, a liberarse del control de la materia. Tres de estas Diosas son Eva, Isis y María, siendo de significativa y particular importancia en lo que respecta a nuestra civilización, porque personifican la simbología de toda la naturaleza forma, que cuando está integrada y funciona como persona, se denomina personalidad, la cual es (en lo que a la humanidad concierne) la expresión desarrollada y cualificada de Dios, en el tercer aspecto de la divinidad, el Espíritu Santo, la inteligencia activa y el principio nutridor del universo. Este aspecto lo estudiaremos en Leo, y veremos el desenvolvimiento de esa entidad y personalidad autoconsciente, que en Virgo llega a ser la Madre del Cristo-Niño. Eva es el símbolo de la naturaleza mental y de la mente del hombre, seducida por la atracción del conocimiento que se obtendrá mediante la experiencia de la encarnación. Por eso Eva aceptó la manzana del conocimiento que le ofreció la serpiente de la materia y se inició la larga empresa humana del experimento, experiencia y expresión que comenzó -desde el aspecto mental- en nuestra época Aria. Isis representa esta misma expresión en el plano emocional o astral. Eva no tiene un niño en sus brazos; el germen de la vida erística es todavía demasiado pequeño para hacer sentir su presencia; el proceso involutivo aún está demasiado cerca, pero en Isis se alcanza el punto medio; la activación de lo deseado (el deseo de todas las naciones, como lo denomina la Biblia) ha tenido lugar, e Isis representa, por lo tanto, en los antiguos zodíacos, la fertilidad, la maternidad y la protectora del niño. María lleva el proceso al plano o lugar de encarnación, el plano físico, y allí da a luz al Cristo-Niño. En estas tres Vírgenes y Madres del Cristo, tienen la historia de la formación y función de los tres aspectos de la personalidad mediante los cuales el Cristo debe expresarse. El signo Virgo representa una síntesis de los tres aspectos femeninos: Eva, Isis y María, y es la Virgen Madre que proporciona lo necesario para la expresión mental, emocional y física de la oculta pero siempre presente divinidad. Estas tres expresiones son llevadas a la necesaria perfección en Leo, el signo de la desarrollada autoconciencia individual y del desenvolvimiento de la personalidad.

Por lo tanto Virgo es el polo opuesto del espíritu y representa la relación de ambos, después que se han unido originalmente en Aries y han producido una dualidad reconocida en Géminis.

Recordaré algo que quizás al principio aumentará la posible confusión existente en las mentes, pero que está detrás de todo lo que he dado. He hablado de los métodos de prosecución alrededor del zodíaco: el método común de Aries a Tauro, vía Piscis, y el método esotérico de Aries a Piscis, vía Tauro. Se refieren a la evolución humana, la única que consideraremos en este tratado. Pero en el ciclo involutivo mayor, que concierne al movimiento masivo del espíritu-materia y no al progreso individualizado del hombre, el movimiento es de Aries a Piscis, vía Tauro. En esta verdad se halla oculto el secreto del pecado original del hombre, porque tuvo lugar una orientación errónea en una etapa de la historia humana, y la familia humana fue en su totalidad contra la corriente zodiacal normal -por así decirlo- y únicamente en el sendero del discipulado se logra la correcta orientación y la humanidad penetra en el ritmo correcto del progreso. Por lo tanto les pediría que diferencien el proceso involutivo que afecta a las grandes Jerarquías Creadoras, de los procesos evolutivos que afectan a la cuarta Jerarquía Creadora, la humana. Sin embargo, no están realmente en situación de estudiar esto, pues al estar sobre nosotros el ciclo evolutivo, nos hallamos excesivamente identificados con el proceso, como para poder discernir claramente entre el Yo y el no-Yo cósmicos; todavía estamos aprendiendo a diferenciar en pequeñísima escala el Yo y el No-Yo en conexión con nuestro propio desenvolvimiento. Solo cuando nos identificamos con la Jerarquía de nuestro planeta y con ese centro de fuerza espiritual, cuyo contacto es el objetivo inmediato de los que están en el sendero del discipulado, nos es posible captar (en el arco evolutivo) esos amplios contornos y esas grandes extensiones de energía divina que están presentes en el arco involutivo. Por esta razón no es posible aún hacer un estudio del zodíaco, en conexión con los reinos subhumanos de la naturaleza.

Por lo tanto, Virgo es la madre cósmica, porque representa cósmicamente el. polo negativo del espíritu positivo; es el agente receptor en lo que concierne al aspecto Padre. En un sistema solar anterior este aspecto materia fue el supremo factor controlador, así como en nuestro sistema solar es de principal importancia el alma, o principio crístico. Virgo es, desde ciertos ángulos, el más antiguo de todos los signos, afirmación que no puedo comprobar. En aquel primer sistema aparecieron los tenues síntomas (si se me permite utilizar tal palabra) de la dualidad, un hecho comprobado en el sistema actual; verdad conservada en la frase, “el Espíritu Santo protegió a la Virgen María”. La vida del tercer aspecto divino actuó entonces sobre el océano de la materia pasiva y preparó esa sustancia (durante incontables eones) para llevar a cabo su trabajo en el actual sistema solar, sistema en el que debe nacer el Cristo-Niño, la expresión de la conciencia divina y el resultado de la relación entre el Padre-Espíritu y la Madre-Materia.

Otro signo del zodíaco que también está íntimamente relacionado con el sistema solar anterior es Cáncer; podría decirse que Cáncer es la expresión (en la etapa de gran progreso) de la primera mitad del ciclo de vida en el primer sistema solar, mientras que Virgo es la expresión igualmente avanzada de la segunda mitad. En un esfuerzo por captar la situación, debe recordarse que el aspecto conciencia, tal como comprendemos la capacidad de ser conscientes, estaba totalmente ausente, excepto en una forma tan embrionaria, que todo el proceso se parecía a la etapa de embrión en la matriz, previo a la aceleración del punto medio del proceso de gestación. No perjudicará a nadie estimular el ejercicio de la imaginación a fin de obtener así una vaga y tenue idea de la síntesis del gran esquema evolutivo, Que en sentido cósmico concierne a la triple personalidad de la Deidad, de la cual ya me ocupé en el Tratado sobre Fuego Cósmico.

Éste es el sexto signo cuya antiguo símbolo es la estrella de seis puntas, que representa el proceso de involución y también el de evolución, llevado hasta el punto de equilibrio, expresado en la relación existente entre Virgo y Libra. Si consultan el Diccionario, comprobarán que astronómicamente se lo considera a Virgo como ocupando en los cielos el lugar donde se halla Libra. Todo esto es parte de la gran ilusión, que al astrólogo le resulta difícil captar. Hay un movimiento y cambio constante en el espacio; la precesión de los equinoccios es tanto una realidad como una ilusión. Todo el proceso y su interpretación dependen del punto intelectual alcanzado en la evolución de la raza; la respuesta del hombre a las fuerzas planetarias y a la influencia de los signos del zodíaco depende de sus vehículos de respuesta y del mecanismo de recepción con los cuales viene a la encarnación. Los cielos, constelaciones, signos y planetas, significan una cosa para la Jerarquía, otra para los astrónomos y aún otra para los astrólogos, mientras que para el ciudadano común son simplemente confusas galaxias de luz. Necesito recordarles esto y señalarles que los hechos astronómicos sólo son relativos en cuanto a la verdadera y real naturaleza de aquello sobre lo cual ha habido un pronunciamiento científico; son exponentes de la vida y de la potencia, pero no como ciencia, y el hombre común lo comprende. Desde el punto de vista de la verdad esotérica son simplemente Vidas personificadas, y la expresión de la vida, la cualidad, el propósito y la intención de los Seres que las han traído a la manifestación.

Como bien saben, Virgo es uno de los cuatro brazos de la Cruz Mutable. y -como también saben- las cuatro energías que constituyen esta Cruz (pues las tres Cruces son corrientes de energías que se cruzan) y expresan la meta del hombre en cuatro etapas definidas. A la Cruz Mutable se la denomina a veces “la Cruz del Renacimiento”, pone el énfasis sobre la constante mutación de lo cual es el símbolo y es también “la Cruz de las Vidas mutables”. Representa pictóricamente los cuatro puntos o movimientos críticos, durante el lapso de la existencia del alma en manifestación:

I. Géminis.
1. La dualidad esencial sin relación. Los Gemelos.
2. El dualismo reconocido y sentido a través de:
a. La fusión de la masa en Cáncer.
b. La conciencia individual en Leo.
La Etapa de la Humanidad.

II. Virgo.
1. El período del germen oculto de la vida espiritual.
2. El período del germen activo de la vida espiritual.
a. La gestación en las primeras etapas.
b. La etapa en que se activa la vida.
La Etapa de Probación o Despertar.

III. Sagitario.
1. El sentido de la dualidad finaliza. Se obtiene la fusión.
2. La vida directa centralizada.
La Etapa del Discipulado.

IV. Piscis.
1. La dualidad vinculada con la síntesis. Compárense los signos de Géminis y Piscis.
2. El surgimiento del Salvador del mundo.
La Etapa de la Iniciación.

A través de toda esta relación, y como resultado del constante desenvolvimiento o principio egoico, tenemos el tema del servicio. En Géminis surge la relación entre la gran dualidad del alma y el cuerpo y, en esta etapa, el cuerpo o forma, sirve al alma. En Virgo, la materia o sustancia, cambia o intercambia sus servicios y uno sirve al otro. En Sagitario surge el servicio a la Vida Una como servicio a la Jerarquía, expresión planetaria de la idea del servicio. En Piscis aparece -como resultado del proceso evolutivo- el dedicado, entrenado y probado Servidor o Salvador del mundo. Se ha dicho que Virgo “involucra el servicio de lo inmediatamente presente” o. en otras palabras, que el Dios inmanente evoca reacción del aspecto forma y así es servido.

Las tres Cruces -cósmica, del sistema y humana- son profundamente interesantes en su interrelación: esto lo descubriremos cuando estudiemos cuidadosamente su significación, posición y efecto energetizante en el zodíaco -ambos en nuestro planeta y entre sí. Esto lo haremos al final de esta parte del tratado.

Virgo pertenece a la triplicidad terrena; comprender esta triplicidad será iluminador. Los tres signos de tierra son Tauro-Virgo-Capricornio y están relacionados entre sí en forma peculiar en conexión con el planeta no sagrado, nuestra Tierra. La relación que nos concierne aquí es el encuentro y la fusión, en la Tierra, de las energías de estos tres signos y sus efectos en los reinos de la naturaleza, que nuestra Tierra manifiesta. Podría decirse que:

1. Tauro. - Incentivo que se halla tras la evolución. (Impulso). Deseo por obtener experiencias y satisfacción.
La Luz del Conocimiento

2. Virgo. - Incentivo que se halla detrás del discipulado. (Meta). Deseo por expresarse, deseo espiritual.
La Luz Oculta de Dios

3. Capricornio. - Incentivo que se halla detrás de la iniciación. (Servicio). Deseo por obtener la liberación, deseo de servir.
La Luz de la Vida

Todos ellos expresan deseo, a medida que se van fusionando con la aspiración, proceso que le trae al hombre luz y vida. En Virgo, empieza a comprender el propósito por el cual existe la vida de la forma; el deseo por la satisfacción personal comienza a cambiar y el deseo del hombre por reconocer internamente al Cristo que mora, asume un creciente control, hasta que la realidad espiritual interna es eventualmente liberada de la esclavitud de la materia y se expresa en el mundo en su propia naturaleza. Exponiendo el mismo pensamiento en otros términos, la luz del conocimiento, de la cual Tauro es el custodio, cede su lugar a la luz de la sabiduría, de la cual Virgo es el guardián, sometiéndose finalmente a la luz de la iniciación en Capricornio. Sin embargo, todo esto acontece y debe acontecer en lo que esotéricamente se denomina “la superficie radiante de la Tierra”, el plano de la forma; la ascensión o glorificación de la Virgen aún no ha tenido lugar, y la elevación de la sustancia todavía no se ha realizado. Es interesante observar que en Escorpio se establece la inevitabilidad de esta ascensión final de la materia al cielo en Capricornio; esto está previsto en la historia de Hércules en Escorpio, cuando levanta en vilo a la Hidra por encima de su cabeza.

Virgo simboliza profundidad, oscuridad, calma y calor; es el valle de la experiencia profunda, donde los secretos son descubiertos y, oportunamente, “traídos a la luz”; es el lugar de la lenta y suave, aunque poderosa crisis y periódicos desarrollos que tienen lugar en la oscuridad, aunque conducen a la luz. Es la “etapa ciega” que se encuentra en los rituales masónicos, y que precede siempre al don de la luz. Virgo representa “la matriz del tiempo” donde el plan de Dios (el misterio y el secreto de las edades) madura lentamente y -con dolor y malestar por medio de la lucha y el conflicto- es llevado a la manifestación al finalizar el tiempo señalado. Parecería que hoy (curiosa y convincentemente) estamos entrando en el octavo mes del período de gestación; literalmente, es el caso que concierne a la humanidad porque contando de Virgo a Acuario, signo en el cual estamos ahora entrando, vemos que existen exactamente ocho signos: Virgo, Leo, Cáncer, Géminis, Tauro, Aries, Piscis y Acuario, y que seguramente garantizan el inevitable nacimiento de la nueva era, de la nueva conciencia y de la nueva civilización y cultura.

Quisiera detenerme aquí y aclarar algo más un punto vinculado al tránsito de la vida humana alrededor del zodíaco. Este progreso o tránsito consta de tres divisiones principales:

1. El tránsito o progreso de la humanidad, en repetidas veces, alrededor del zodíaco, de Aries a Piscis, vía Tauro, hasta que en Virgo-Leo (pues ambos signos son considerados esotéricamente inseparables) el movimiento de las masas lleva al individuo a una vida de progreso autoconsciente y a un método de progresión que ha sido cambiado alrededor de la rueda de la vida. Esto acaeció en un pasado lejano.

2. El tránsito o progreso del hombre individual en dirección contraria al de la masa. El individuo prosigue en esta etapa como las manecillas del reloj, de Aries a Tauro, vía Piscis. Entonces su vida, durante largas épocas, es predominantemente antisocial en un sentido espiritual, egoísta y autocentrado. Realiza sus esfuerzos para sí y su propia satisfacción y empresas personales, siendo esto cada vez más pronunciado, y ésta es la actual situación de las masas.

3. El tránsito o progreso del hombre reorientado de Aries a Piscis vía Tauro. En esta etapa final retoma el mismo método dirigido, rítmico y mesurado del anterior movimiento de la masa, pero ahora con actitudes cambiantes y mutables para servir altruistamente -una personalidad dedicada al servicio de la humanidad y la reorientación voluntaria de sus energías, a fin de dirigirlas hacia el logro de la síntesis y la comprensión. Ésta será la situación futura de las masas.

El astrólogo del futuro deberá tener en cuenta estos tres métodos de progresión. Tal es el plan de Dios, como podemos percibirlo hoy. En este plan, Virgo, la Virgen, representa la matriz del tiempo, y hace pasar a la personalidad-alma (Leo-Virgo) a través de las tres etapas o ciclos mencionados. Representa también la matriz de la forma y la madre nutridora que guarda el principio crístico en su propia sustancia material, hasta que “en la plenitud del tiempo” pueda dar a luz al Cristo-Niño. Hay tres signos principales vinculados con el principio erístico en este período mundial:

1. Virgo. - La gestación -que gobierna nueve signos, de Virgo a Capricornio, incluyendo a Virgo.

2. Capricornio. - El parto -tres signos de Capricornio a Piscis, hasta la tercera iniciación, incluyendo a Capricornio.

3. Piscis. - El nacimiento -aparición del Salvador del mundo. Al considerar estos puntos se le presenta al astrólogo otro problema, del cual apenas me he ocupado, pero sus resultados determinantes. Debe establecer una diferencia entre el horóscopo de la forma y el del viviente principio crístico interno, lo cual condicionará a la nueva astrología, pero será desarrollado a medida que los astrólogos trabajen con las hipótesis que he presentado.. Reflexionen sobre estos hechos conectados con la vida erística; teóricamente son familiares, pero sus implicaciones y significados esotéricos son abstrusos y con frecuencia difíciles para quienes están educados a la antigua, con caducas ideas y acercamiento a la verdad. Significa mucho más de lo que hasta ahora ha sido captado. Los regentes de este signo son tres:

1. Mercurio. - Regente ortodoxo. Significa la energía versátil del Hijo de la Mente, el alma. Es intercambiable con el Sol (hijo) y representa al mediador o intermediario entre' el Padre y la Madre, el Espíritu y la Materia y, sin embargo, es el resultado de la unión de ambos.

2. La Luna (Vulcano). -Regente esotérico. Su significado es similar al del regente ortodoxo. La Luna (o energía de cuarto rayo) es vista aquí como expresión de la energía de primer rayo, manifestándose por medio de Vulcano. La Luna rige la forma y es la Voluntad de Dios para la manifestación por medio de la forma.

3. Júpiter. - Es el regente jerárquico y rige la segunda Jerarquía Creadora, la de los Constructores divinos de nuestra manifestación planetaria (véase la tabulación sobre las Jerarquías). Ésta es la séptima Jerarquía Creadora y también la segunda si se cuentan las cinco Jerarquías inmanifestadas; en la significación de los números 2 y 7 será revelado gran parte del misterio subyacente en estas Jerarquías.

Por medio de estos tres regentes planetarios afluyen las energías de cuarto rayo, gobernando la mente por medio de Mercurio y la forma física por medio de la Luna; las energías de primer rayo expresan la voluntad de Dios, comenzando a ejercer control en el hombre autoconciente (desarrollado en Leo) y las energías de segundo rayo, que personifican el amor de Dios, afluyen a la manifestación. Voluntad, amor y armonía a través del conflicto, son las fuerzas controladoras que hacen al hombre lo que es, siendo las energías gobernantes que dirigen y utilizan a la mente (Mercurio), a la naturaleza emocional, el amor (en Júpiter) y al cuerpo físico (la Luna o la Voluntad esotérica) para los propósitos de la expresión y manifestación divinas. Se evidenciará que la tarea de Mercurio, en conexión con la humanidad, ha progresado muy satisfactoriamente y ha llevado a la humanidad a su presente punto de evolución en el sendero de probación, y que la energía de Vulcano está haciendo sentir poderosamente su presencia, de allí las luchas que se libran en nuestro planeta entre los hombres voluntariosos -ambiciosos y egoístas- y los hombres de buena voluntad que desean el bien de la totalidad. Cuando la Jerarquía humana haya despertado plenamente las posibilidades espirituales y no simplemente las materiales, se intensificará inmediatamente el trabajo de Júpiter, regente benéfico que conducirá a la familia humana a la senda de la paz y el progreso.

Virgo está definidamente relacionado, por medio de varios regentes planetarios, con otros ocho signos del zodíaco, los cuales nos conciernen, porque producen una síntesis interrelacionada de nueve signos (incluyendo a Virgo). En esta fructífera e interrelacionada síntesis numérica se oculta toda la historia del progreso humano y el secreto del proceso de la manifestación divina. Es de valor recordar aquí ciertos puntos:

1. Nueve es el número del hombre. La cuarta Jerarquía Creadora es en realidad la novena si incluimos en nuestra numeración las cinco jerarquías inmanifestadas. La Jerarquía humana es sólo la cuarta entre las siete que están en expresión activa o manifestada.

2. Nueve iniciaciones conciernen a la humanidad, y son:

a. Cinco iniciaciones mayores planetarias, que puede recibir el hombre.
b. Tres iniciaciones del sistema, de las que el Cristo ha realizado dos.
c. Una iniciación cósmica, que relaciona al hombre con Sirio.

La relación de Virgo con los ocho signos ejerce por lo tanto una influencia definida sobre estos temas, y las nueve potencias unidas desempeñan su parte en el desenvolvimiento de la vida crística en el individuo y en la masa humana.

De este conjunto de signos y sus constelaciones auxiliares, tres son omitidos, Leo, Libra y Capricornio. Los tres son signos de crisis, e indican la influencia progresiva de los otros nueve y la situación que surge de sus actividades. Constituyen los puntos de prueba en los procesos de la actuación de las energías provenientes de los otros nueve signos, a medida que ellas afectan al aspirante individual, y son:

1. Leo. - La Crisis de la Individualización. Esta se manifiesta en dos etapas:
a. Incipiente poder difuso.
b. Integración de la personalidad.

Significa el surgimiento de la personalidad y la preparación para la experiencia crística. Es la autoconciencia y la síntesis inferior.

2. Libra. - La Crisis del Equilibrio. El surgimiento del sentido de autodirección y equilibrio. Punto de equilibrio entre el alma y la forma. Significa el surgimiento de la libre elección. Es la conciencia de la dualidad y el esfuerzo de equilibrar a ambas.

3. Capricornio. - La Crisis de la Iniciación. Tiene cinco etapas y significa el surgimiento de la dominante vida crística, y también la síntesis superior y el control ejercido por la conciencia crística, que es conciencia grupal.

Tenemos por lo tanto nueve signos a través de los cuales afluyen las potencias cuyos efectos creadores producen los cambios necesarios para el progreso del alma hacia la expresión divina. También tenemos tres signos de crisis que determinan la etapa de evolución. A este respecto debe observarse que:

1. Leo-Libra-Capricornio. - Constituyen el triángulo del Padre o el aspecto Voluntad; señalan los puntos de logro por medio de las crisis enfrentadas y la realización triunfante.

2. Cáncer-Virgo-Piscis. - Constituyen el triángulo de la Madre o aspecto Materia, condicionado por la actividad inteligente. Indica los puntos de oportunidad de tipo interno, en lo que concierne a la conciencia; tenemos así el reconocimiento de la conciencia de la masa, del individuo y del grupo.

Un cuidadoso estudio de las ideas expuestas será fructífero para establecer métodos y relaciones, indicando también la clave que los astrólogos pueden utilizar para confeccionar los horóscopos de las masas.

Cuando estudiamos las distintas constelaciones se hizo evidente que la función principal de los planetas consiste en ser agentes distribuidores de las energías que emanan del zodíaco, cuando convergen en nuestro sistema solar y son atraídas a nuestro planeta. Es necesario que los estudiantes comprendan más ampliamente que la emanación, transmisión y recepción de las energías y su transmutación en fuerza, por la entidad que las recibe, constituye la base de las ciencias astrológicas. Las energías de los distintos signos son atraídas por los diferentes planetas. de acuerdo con su etapa de desenvolvimiento y por lo que esotéricamente se denomina “antigua relación” entre las entidades que animan a los planetas y a las constelaciones. Esta relación existe entre los seres y está fundada en la Ley de Afinidad, la cual produce la atracción magnética y la respuesta dinámica entre las constelaciones y los planetas en el sistema solar, y entre un planeta determinado y las formas de vida de otro planeta y las “energías inminentes”, según se las denomina, que se están recibiendo de una fuente mayor. La capacidad de recibir y beneficiarse de las energías planetarias (recibidas a medida que emanan de alguna constelación) depende del grado de evolución, que determina la receptividad y respuesta del mecanismo de recepción. Esto constituye una ley inalterable que explica el poder de ciertos planetas que hasta ahora quizás no han sido descubiertos y que poco han tenido que ver con la evolución, debido a la falta de respuesta de las formas receptoras. Los planetas, las energías y las fuerzas han existido siempre, pero han sido ineficaces y, por lo tanto, no fueron descubiertos por la falta de instrumentos necesarios de respuesta,. Por lo tanto, no tendrán ningún efecto en la vida y en la historia de un individuo, y únicamente serán potentes y “animarán magnéticamente” cuando el hombre alcance cierto punto de evolución, esté llegando a ser sensible a las influencias más elevadas y se vaya preparando para hollar el Sendero. Esta preparación indica que su mecanismo de respuesta (la triple personalidad), es más sensible que el del hombre común y puede responder a un campo superior de vibraciones, imposible de otra manera. De aquí la diferencia que existe entre los planetas sagrados y los no sagrados. Los Señores de los planetas (las Vidas de los rayos y los Logos planetarios) están, en su propio nivel, desarrollados en forma desigual y algunas se hallan más avanzados que otros en el sendero cósmico de desenvolvimiento espiritual; Quienes se encuentran definidamente en el sendero cósmico del discipulado son considerados como que animan a planetas sagrados, mientras Quienes se encuentran en el sendero cósmico de probación se expresan por medio de los planetas no-sagrados, punto que detallaré más adelante, cuando lleguemos a la parte de este Tratado que se ocupa de ello. Aquí procuro indicar que todo es cuestión de una desarrollada receptividad y sensibilidad.

En la rueda revertida, por medio de los regentes planetarios (ortodoxos y esotéricos, activos y en forma unida), el hombre en el sendero responde a un número muy extenso de energías que le llegan desde muchos ángulos y direcciones, de allí las dificultades del hombre en el sendero del discipulado. Cuando se convierte en un iniciado aumenta rápidamente este campo de vibraciones y es receptivo a esas energías tabuladas bajo el término de jerárquicas, las cuales se refieren a las doce Jerarquías Creadoras. Las fuerzas de estas Jerarquías (que no son planetarias ni del sistema) penetran en el iniciado y pasan a través de él, despertando las respuestas del grupo que le otorgan oportunamente conciencia del sistema y lo convierten en un servidor del mundo en Acuario y en un Salvador del mundo en Piscis. Aquí hay una insinuación respecto al período mundial en que estamos ahora entrando, y será acrecentadamente evidente (si reflexionan sobre mis palabras) por qué entramos en un signo donde las filas de los iniciados aumentan grandemente. En la etapa de la iniciación las energías de los signos y sus constelaciones (debería decir constelaciones auxiliares, pues expresan más exactamente la situación que el modo común de decirlo) llegan en forma más pura y directa que en el sendero del discipulado y en las primeras etapas dei desarrollo evolutivo. El iniciado responde a influencias planetarias, del sistema y cósmicas, llegando a ser -si puedo expresarlo así- un lente a través del cual “las innumerables luces que son la energía misma” pueden afluir y enfocarse en nuestro planeta. El iniciado sintoniza su conciencia con esas energías, convirtiéndose en un servidor planetario.

El otro punto sobre el cual quiero referirme es que algunos rayos se expresan por medio de dos planetas. Por ejemplo, el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto, nos llega por medio de la Luna y Mercurio, mientras que el primer Rayo de Voluntad o Poder, nos llega por medio de Vulcano y Plutón. La verdadera razón de esto constituye uno de los secretos de la iniciación y está oculta en el destino de la cuarta Jerarquía Creadora y en la voluntad de manifestarse del Señor de nuestra Tierra, que pertenece al tercer Rayo de Inteligencia Activa; se dice de Él que “cuando la tercera gran energía esté relacionada con la cuarta Jerarquía Creadora, se comprenderá el misterio de los Siete perfectos”. Una de las significaciones más evidentes de esta afirmación se halla en el desarrollo de la inteligencia y del amor en el iniciado que, en el momento de la expresión manifestada y en la última iniciación mayor, responderá a la síntesis de esas energías que emanan de los “siete espíritus ante el trono de Dios”, que son los representantes de los siete Rishis de la Osa Mayor y, Su otro polo, las siete Hermanas de las Pléyades, simbólicamente reconocidas como las siete esposas de los Rishis de la Osa Mayor. Tenemos aquí, en relación con nuestro sistema solar, otro gran triángulo de energías cuyos puntos focales en nuestra Tierra son las siete Espíritus ante el Trono. Más adelante me ocuparé de este triángulo. Ahora simplemente me referiré a éste:

1. Los siete espíritus que responden a los siete planetas sagrados, son:
a. Expresiones de la vida divina en la Tierra.
b. Puntos focales para los Señores de los siete rayos.
c. Regentes de los siete planos de conciencia y de la manifestación.
d. Representantes, porque responden a:

2. Los siete Rishis de la Osa Mayor, que son:
a. Expresiones de la Vida de Aquel sobre el Cual Nada Puede Decirse.
b. Los puntos focales positivos para las siete energías cósmicas mayores.
c. Regentes de las siete Jerarquías Creadoras.
d. Relacionados como polos positivos a:

3. Las siete Hermanas o las siete Pléyades, que:
a. Expresan el dualismo de la manifestación en su relación con los siete Rishis.
b. Proporcionan el polo negativo para el aspecto positivo de los siete Rishis.
c. Se fusionan con las energías positivas de la Osa Mayor, trabajando en forma unida mediante siete signos del zodíaco.

Tenemos aquí nuevamente la complejidad de las fuerzas, actuando sobre nuestro planeta y aumentando su número y potencia a medida que los vehículos de respuesta del planeta adquieren un desarrollo más sensible y elevado, que son, por lo tanto, capaces de reaccionar en forma más real y responder más rápidamente a las numerosas fuerzas que hacen impacto sobre nuestras formas de vida planetaria. Un astrólogo erudito y experto que trabaja con los Maestros de la Gran Logia Blanca ha afirmado que “cuando la humanidad capte la diferencia que existe entre los signos y las constelaciones y comprenda la naturaleza de los polos de energía y responda a las Tres Realidades cósmicas, a las doce energías cósmicas, a los siete Impactos planetarios y a la interacción de las doce Jerarquías Creadoras, sólo entonces se verá una radiante luz y se determinará finalmente el destino de nuestro Logos solar”. Detrás de esta afirmación hay tres significados: uno para el hombre inteligente común, otro para el discípulo y el tercero para los iniciados que han pasado el tercer grado.

Como indiqué anteriormente, el signo Virgo está relacionado a nueve constelaciones, y en este hecho reside una profecía y una garantía. Aquello que este signo vela y oculta responde potencialmente a nueve corrientes de energía que -al actuar sobre la vida de la forma y al evocar respuesta del alma- producen esos “puntos de crisis” y “momentos de manifiesto desarrollo”, a los cuales me he referido en mi explicación sobre Leo-Libra-Capricornio.

Por medio de Mercurio, Virgo entra en estrecha relación con tres constelaciones -Aries, Géminis y Escorpio. He aquí otra vez un triángulo de energía de gran importancia en la vida del Cristo-Niño, que Virgo guarda, nutre y oculta en sí mismo. Por medio de Aries y Escorpio, la vida y manifestación crísticas son integradas con las de la cuarta Jerarquía Creadora; en esto hay un gran misterio que concierne a la manifestación dual del principio crístico, tanto en la forma en su propio plano, como en la manifestación espiritual, y también el verdadero significado de las palabras que aparecen en el Bhagavad Gita cuando Krishna (el principio crístico) dice a Arjuna (el discípulo mundial o aspecto forma desarrollada) : “Habiendo compenetrado el Universo con un fragmento de Mí mismo, Yo permanezco”. Tenemos aquí una referencia esotérica sobre la identidad esencial del Hijo con el Padre, el “Uno Imperecedero”, y con la Madre eterna, es decir, con el espíritu y la materia. Éste es el misterio fundamental de Virgo, y será revelado cuando las energías que afluyen a Virgo desde Géminis, vía el planeta Mercurio, hayan realizado su trabajo destinado, pues Géminis es una expresión de la Cuarta Jerarquía Creadora inmanifestada -una de las Vidas más elevadas del grupo que están más allá de las siete que condicionan nuestras vidas en el sistema. Esas Vidas han logrado Su meta, pero Sus energías aún son dirigidas y enfocadas sobre nuestro planeta. No se han manifestado en lo que concierne a planetas desarrollados -como Urano, Júpiter o Saturno.

En esta triple relación de tres constelaciones mayores puede observarse una clara y comprensible característica, su dualidad esencial, cuyo efecto es evidente y está dramáticamente presente en Virgo. Aries ve el comienzo o la iniciación de la relación entre el espíritu y la materia. Géminis es definidamente el signo de la dualidad y significa la relación de esas dos energías mayores, en la humana o cuarta Jerarquía Creadora; este dualismo se acentúa en forma más íntima y comprensible en Escorpio, en el cual la nota del ciclo evolutivo dominante es “el Verbo hecho Carne”. Es el signo donde Cristo demuestra Su control sobre la materia, apareciendo como el discípulo triunfante. Espíritu y materia (Aries), alma y cuerpo (Géminis), la madre y el niño (Virgo), el Verbo y la Carne (Escorpio) -tenemos aquí los cuatro signos del dualismo creador y la evolución interrelacionada que presenta y describe la potencia y los objetivos de la cuarta Jerarquía Creadora. Cuando Mercurio, el Mensajero divino, el principio de la ilusión y la expresión de la activa mente superior, ha cumplido su misión y “conducido a la humanidad hacia la luz” y cuando el Cristo-Niño ha surgido de la matriz del tiempo y de la carne y ha entrado en la luz del día y de la manifestación, entonces habrá cumplido su tarea ese gran centro que llamamos humanidad. Reflexionen sobre esto, porque la significación de la astrología esotérica emergerá con más claridad en las mentes si logran comprender la cuádruple actividad de Mercurio y la interrelación de estos cuatro signos del zodíaco -vinculados, como lo están, con el cuaternario logoico.

La Luna, en este signo, por derecho de antigüedad y viejo control de la forma mental, y también porque vela a Vulcano y a Neptuno, conecta las fuerzas de Virgo con las energías de Tauro, Cáncer y Acuario. Esto es de peculiar importancia porque relaciona el aspecto de la construcción de la forma con el aspecto conciencia, el que, en una etapa más elevada de desarrollo, produce la manifestación del principio crístico o Cristo-Niño. Esotéricamente se ha dicho que cuatro de los nombres del Avatar Cristo son:

1. El Deseo de todas las Naciones. Tauro Cruz Fija.
2. Aquel a Quien las masas presienten Cáncer Cruz Cardinal.
o anticipan.
3. Aquel que, para Ella, es el propósito Virgo Cruz Mutable.
de la existencia.
4. Aquel que muestra la luz y da el agua Acuario Cruz Fija.

Estos signos indican formas de conciencia, que son condicionadas y manifestadas por las energías de dichos signos, cumpliendo cíclica e incesantemente su tarea señalada. Por lo tanto, conciernen principalmente a la etapa del discipulado y a la manifestación de un discípulo solar. De allí las dos energías provenientes de la Cruz Fija. Ésta es, por lo tanto, una de las cruces intermediarias que relacionan las tres mayores, y hay muchas semejantes.

Virgo está relacionado a Tauro por medio de Vulcano. lo cual produce lo que podría denominarse el aspecto resistencia de la voluntad de ser, que lleva al Hijo de Dios encarnado a través de la experiencia del oscuro período en que la personalidad llega a ser la Madre en la etapa de gestación, durante el periodo de la infancia y de la adolescencia en el plano físico, hasta que el iniciado llega a su plena madurez. Esto necesita resistencia, persistencia y continuidad de esfuerzo, y es una de las características impartidas o estimuladas por las energías que afluyen desde Vulcano. Podrán comprender que son atributos de primer rayo y el reverso de lo que generalmente se acentúa, es decir, la muerte o actividad del aspecto Destructor. Tauro es una expresión de la tercera Jerarquía inmanifestada, de la cual nada sabemos, excepto que concierne a la luz que libera de la muerte. En consecuencia, tenemos:

Tauro. Iluminación.
Vulcano. Primer rayo o resistencia.
La tercera Jerarquía Creadora. Luz liberadora.
Virgo La vida crística latente e inexpresada (como lo es la 3ra. Jerarquía Creadora).
La Luna. La naturaleza de la forma, la sustancia de la llama que alumbra el camino.

He aquí un vasto campo de investigaciones sicológicas, en conexión con todas las constelaciones, los planetas y las Jerarquías, pero es demasiado vasto para considerarlo en este tratado. Ello constituirá la astrología del futuro y empezará a ser comprendido cuando la percepción grupal y la continuidad de conciencia se hayan establecido entre los hombres. Sin embargo, como gimnasia mental e indicación de posibilidades, el concepto es de utilidad porque amplía el horizonte y señala el maravilloso alcance del plan divino y la síntesis subyacente en la manifestación.

Neptuno es, como bien saben, el Dios de las aguas, y el término “agua” abarca muchos ángulos de la sabiduría esotérica, tales como:

1. Todo el concepto de la materia -universal y pormenorizado.
2. “Las aguas de la sustancia”.
3. El Océano de la Vida.
4. El mundo del espejismo y la reacción astrales.
5. El plano astral en su totalidad.
6. El deseo y la naturaleza emocional.
7. El mundo de la encarnación circunscrita a las masas.
8. La existencia de la masa, como en Cáncer.

De todos estos atributos o condiciones del polo femenino de la existencia (el aspecto material) la constelación de Cáncer es extremadamente simbólica. Precede a Leo, el signo de la individualidad y del esfuerzo autoconsciente, y concierne al lento ritmo de la vida de la masa -que está instintivamente activo, o bajo las reacciones de una conciencia impuesta, resultado de la experiencia elegida después de la iniciación. Significa la vida de la masa, conducida a una vida grupal después de la experiencia de la iniciación, cuyo polo opuesto, Capricornio, representa y tiene plena expresión en Acuario, completando la experiencia de Leo, y fusionándola con la de Cáncer y Capricornio. Estos seis signos:

Cáncer Leo Virgo
Capricornio Acuario Piscis

forman otra estrella de seis puntas de profunda significación, contraparte subjetiva de la estrella de seis puntas (los triángulos entrelazados) que denominamos el Sello del Rey Salomón. Este entrelazamiento de los mencionados triángulos, constituye lo que se llama el triángulo de la humanidad y -de acuerdo a la teoría de la Ciencia de los Triángulos- concierne a la relación del individuo con la masa humana y del discípulo con el grupo. Estos triángulos merecen el más cuidadoso estudio. El planeta Neptuno está predominantemente activo, a fin de producir tal actividad en Cáncer, que pueda iniciar el impulso adecuado que traerá progreso (por medio de los signos intermedios) en Acuario.

Quisiera agregar algo más a la enseñanza dada sobre la Rueda de la Vida y su movimiento revertido, que tiene lugar en una determinada etapa de la evolución. También llamaré la atención sobre el hecho de que la dificultad del problema y la intensificación de la vida de la dualidad consciente, que marca las primeras etapas del sendero del discipulado hasta la tercera iniciación e inmediatamente después, reside en que la rueda del zodíaco ejerce su influencia normalmente sobre la naturaleza forma; las miríadas de vidas que constituyen la forma son condicionadas por los signos del zodíaco, que también prosiguen en forma normal -como las manecillas del reloj, debido a la precesión de los equinoccios, mientras que la vida del discípulo enfocada en la conciencia egoica está dirigida (o debería estarlo) por la rueda que gira en forma opuesta a las manecillas del reloj. Ambos movimientos se oponen fuertemente uno al otro y, simbólicamente hablando, producen con el tiempo esos “desgarramientos” que siempre preceden a la iniciación y a la iluminación, según lo atestiguan los místicos e iniciados. Esto es lo que en realidad destruye el velo de la ilusión, referido simbólicamente en El Nuevo Testamento con la frase “el velo del templo fue rasgado en dos, de arriba abajo”. Tal es el resultado de la actividad dual de la Gran Rueda. Precede a la noche oscura del alma, cuando el hombre pende entre el cielo y la tierra y exclama:

“¿Dónde está Dios que me ha abandonado? No lo veo por ninguna parte, los demás dioses tampoco están. Permanezco solo, despojado, sin embargo no temo. Veo la oscuridad de la forma; veo la oscuridad del espíritu lejano. Toda luz del alma parece haber desaparecido”. Luego dama triunfante: “Sé que soy la Luz de Dios. Nada más existe”.

Por medio de la Luna y también de Júpiter, Virgo es puesto en relación con Acuario, que en este caso significa la séptima Jerarquía Creadora, o la sustancia atómica con la cual se debe construir el cuerpo denso de manifestación, si la vida crística (que la Virgen nutre) se manifiesta exitosamente. La causa de la manifestación la constituye, esotéricamente hablando, el estímulo de las “vidas muertas” (la denominada sustancia inorgánica), para que entren en actividad y sean de utilidad a la positiva vida crística, agente del estímulo. Por eso la Luna es el símbolo de la respuesta de las vidas muertas, al impacto espiritual externo. La idea central del ocultismo, de que hasta el átomo más pequeño de sustancia contiene en sí el germen de lo que puede responder a la energía espiritual, está contenida es la enseñanza sobre la influencia de Júpiter, el agente de segundo rayo del espíritu crístico.

En lo que respecta a Júpiter, como podría suponerse por el estudio de los rayos, Virgo está relacionado a Sagitario y Piscis. Éste es un impacto exotérico, que produce un constante estímulo en la vida del Cristo que mora internamente. Sagitario rige o condiciona (porque es lo que significa esta palabra) la actividad de los señores lunares, que con su propia sustancia construyen el cuerpo del hombre. En consecuencia será evidente, por qué el hombre comienza la actividad centralizada en Sagitario y se convierte en el discípulo sensato; entonces él puede ser el regente de su personalidad y gobernarla para que eventualmente se convierta en el vehículo del alma, lo cual explica también la reacción de la personalidad contra este control. Debido a hechos como éste, la astrología está llamada a ser una de las más importantes ciencias del futuro; cuando esto suceda, el control de la personalidad será ejercido científicamente; serán utilizadas plenamente las influencias planetarias y las energías provenientes de los signos a medida que aparecen cíclicamente, haciendo un esfuerzo especial a fin de obtener, por ejemplo, cierta forma de control durante el mes en que el Sol se halla en el signo de Sagitario.

La relación existente entre Virgo y Piscis (entre la Virgen-Madre y las Diosas-Peces) es bien conocida, porque son los polos opuestos, siendo sus funciones peculiarmente intercambiables. En la revolución de la rueda común, Aries y Escorpio marcan el comienzo y el fin, y culminan cuando la personalidad ha sido equipada y completada. Exotéricamente constituyen el Alfa y el Omega. En la vida del discípulo, Virgo y Piscis tienen la misma relación. Piscis culmina el trabajo realizado durante este ciclo mayor mundial. Puede tenerse una idea del proceso creador mencionado si se estudia la clasificación de las nueve constelaciones y sus signos:

1. Aries Comienzo La Cruz Cardinal.
2. Géminis Relación La Cruz Mutable.
3. Tauro Deseo La Cruz Fija.
4. Cáncer Movimiento La Cruz Cardinal.
5. Escorpio Experiencia-Prueba La Cruz Fija.
6. Sagitario Dirección La Cruz Mutable.
7. Acuario Servicio La Cruz Fija.
8. Piscis Salvación La Cruz Mutable.
9. Virgo La Madre La Cruz Mutable.

Surge ahora un punto interesante. Los cuatro brazos de la Cruz Mutable están representados en esta interrelación, indicando la total actividad de la Cruz Mutable, o la etapa preparatoria de la evolución que ha preparado felizmente al hombre para ascender a la Cruz Fija. La personalidad está preparada para ser la madre del Cristo.

Si consideramos los dos sistemas solares (el pasado y el presente) como una unidad, se podría decir que:

1. La Cruz Mutable rigió al primer sistema solar. En ese sistema y en el actual y también en toda la humanidad, esta Cruz rige o gobierna el sendero de probación (que en realidad constituye toda la experiencia de la vida, antes de recorrer el sendero del discipulado).

2. La Cruz Fija gobierna el actual sistema solar y corresponde al sendero del discipulado.

3. La Cruz Cardinal gobernará y regirá el próximo sistema solar y, en el actual sistema, gobierna el sendero de iniciación, hollado por la flor de la raza.

El hecho de que las cuatro energías de la Cruz Mutable, tres de la Cruz Fija y dos de la Cardinal, afluyen en el signo de Virgo, con relativo poder y grado, indica la importancia fundamental de este “signo de recepción”, según se lo denomina. Se necesitan estas nueve energías para llevar al hombre al punto en que el mundo y la influencia de dos sistemas solares hayan realizado su tarea de:

1. Preparar el vehículo de protección y de recepción, la personalidad, la forma, el hombre autoconsciente.

2. Traer de este modo a la manifestación al hombre que se halla oculto en el corazón, el Cristo interno, el alma, el hombre consciente del grupo.

El objetivo y la culminación de la actividad de la Cruz Cardinal durante el próximo sistema solar están ocultos en la revelación que le llega al hombre que ha recibido la tercera iniciación, estando lógicamente conectado con el Espíritu, o primer aspecto de la divinidad, o con la Mónada y la expresión de la divina conciencia. Sin embargo, hasta que un hombre no haya recibido esta iniciación no podrá beneficiarse de lo que yo pueda decir al respecto, pues para ello las palabras son inútiles y en realidad no existen.

Como ya he dicho, los Instructores esotéricos de la Jerarquía consideran que Virgo está identificado con el tercer aspecto de la divinidad, el principio Madre, y se dice que él dirige las energías que fueron desarrolladas y reconocidas en el primer sistema solar. Por esta razón en el actual sistema solar, Virgo está predominantemente sujeto a las influencias de las energías de segundo, cuarto y sexto rayos por medio de Júpiter (segundo rayo), la Luna y Mercurio (cuarto rayo) y Neptuno (sexto rayo). La Luna y Mercurio indican conjuntamente la actividad de la mente inferior y superior y están, por lo tanto, relacionados al tercer Rayo de Inteligencia Activa, que controló al primer sistema solar. En consecuencia, sólo existe un planeta, Vulcano, que posee pura y estrictamente energías de primer rayo. Estos son puntos que los astrólogos avanzados elaborarán más adelante, pero en la actualidad significan muy poco.

Hay otro punto que querría mencionar en conexión con las influencias planetarias, porque recalca nuevamente la posición sintética de Virgo y su contribución, como punto focal de gran importancia, para la distribución de energía a la cuarta Jerarquía Creadora. Júpiter rige cuatro signos y cada uno de ellos representa un elemento distinto de los cuatro que se están expresando en los tres mundos de la evolución humana. La siguiente clasificación aclarará en parte esto:

Virgo Piscis Sagitario Acuario
Tierra Agua Fuego Aire.
El Cristo Oculto El Salvador Oculto El Maestro Oculto El Servidor Oculto.

Júpiter-regente y conductor de la EXPANSION

En este signo, Virgo, el lugar que ocupan los planetas y el modo de expresarse es de máximo interés, aunque las implicaciones son más esotéricas y difíciles de comprender.

Mercurio está exaltado en este signo, porque la madre está necesariamente regida por su hijo, el Hijo de la Mente, que es también el Hijo de Dios. Ella es la protectora de este hijo y responsable de su desenvolvimiento y de la experiencia que vaya adquiriendo lentamente. Por ser Mercurio el Mensajero de los Dioses y el Agente del control que Ellos aplican, es también el Agente del tercer aspecto (inteligencia activa) desde un punto de vista, y del segundo aspecto (amor-sabiduría) desde otro. Se considera que personifica ambos aspectos del principio mental, la expresión de las mentes concreta y abstracta de Dios. La mente concreta inferior fue desarrollada en el primer sistema solar, y la mente intuitiva abstracta superior, la razón pura, está desarrollándose en el actual sistema. Mercurio es la síntesis de manasbudi, mente-sabiduría, la cual se expresa por medio del alma humana; Mercurio rige el puente o antakarana. Mercurio alcanza el pleno poder en Virgo, porque Virgo es la inteligencia y el Cristo oculto es sabiduría o razón pura.

Venus, amor-sabiduría puro, viene a la generación en este signo y “ocultamente desciende a la tierra”, representando (como tan cuidadosamente ha señalado La Doctrina Secreta) el don de la mente y de la divinidad, personificados en el Hijo de la mente, de allí el descenso del principio crístico a la generación o a la materia. Virgo y Venus en conjunto, son dos aspectos de la inteligencia. El simbolismo del descenso del espíritu a la matriz de la virgen-madre está contenido en el hecho astrológico de que Venus cae en este signo; esotéricamente desaparece de la vista y se desvanece en la oscuridad. Neptuno, la expresión de sexto Rayo de Devoción Idealista, lógicamente es más impotente en este signo y simultáneamente su “poder es disminuido”, porque el estímulo y el impulso de la devoción y el deseo, ceden su lugar en este poderoso signo, al proceso natural de la producción de la forma y a la actividad silenciosa que se lleva a cabo en la matriz del tiempo y del espacio.

Júpiter, a pesar de su poder latente, también “disminuye” su influencia en esta época, porque el segundo principio o aspecto de la divinidad, el Hijo o germen del Cristo venidero, el Hijo de la Mente, desciende a las profundidades y se halla temporariamente velado u oculto. Recomendaría a los astrólogos del futuro una cuidadosa investigación de las caídas, exaltaciones y disminuciones de poder que tienen lugar en cualquier signo zodiacal; el entero problema debe ser considerado en forma amplia y no tan específicamente desde el ángulo de los horóscopos de la personalidad. Cuando los planetas están correctamente relacionados con los rayos que expresan, entonces aparecerá el amplio tema de la vida del alma, pues condicionan la personalidad, pero no en el mismo sentido que las circunstancias materiales (cuerpo físico y medio ambiente material) condicionan a la masa humana. Reflexionen sobre esto.

Respecto a los decanatos señalaré lo que constantemente subyace en este tratado, que los astrólogos deben estudiar el horóscopo de un individuo, teniendo en cuenta el lugar que ocupa en la rueda del zodíaco y considerar hacia qué dirección va. ¿ Progresa alrededor de la rueda como personalidad, o va adelante como alma? El conflicto que enfrentan todos los discípulos puede atribuirse al hecho de que la vida de la forma del discípulo está influida, de una manera por la rueda, y de otra por el aspecto conciencia o en dirección contraria. El discípulo entra en el signo bajo la influencia de ese decanato que constituye para él el primero, pero el tercero para el hombre común. Esto está ejemplificado en forma interesante y práctica, por la constelación en la cual estamos entrando ahora. Los tres decanatos de Acuario son, desde el ángulo del discípulo: Saturno, Mercurio y Venus. En este orden lo afectan y llevan por el camino deseado, ofreciéndole la oportunidad, por medio del conflicto, la iluminación de la mente y, oportunamente, por el amor fraterno, que es sabiduría. Comúnmente hablando, la masa humana pasará a través del signo por conducto de Venus, Mercurio y Saturno, porque el hombre no evolucionado está influido por esas cualidades que pueden ser mejor descritas como mente instintiva o afectividad (Venus), amor fraternal en embrión; por el lento desarrollo de la mente a través de la actividad de Mercurio, finalmente, como resultado de este desenvolvimiento, sobreviene el conflicto y Saturno ofrece la oportunidad de sufrir y, a través del sufrimiento, se aprende a elegir, a analizar y a decidir correctamente los valores superiores. Estos puntos deben ser cuidadosamente considerados por los astrólogos. Pero actualmente estamos en un punto de crisis y el problema tiene amplias implicaciones, pues, por primera vez en su historia, la humanidad comienza a ascender la Cruz Fija del discípulo, invirtiendo así su progreso en el círculo zodiacal. Toda la humanidad -debido al gran porcentaje de aspirantes e idealistas que piensan- está entrando en Acuario a través de la puerta abierta de Saturno. Al mismo tiempo un gran número de personas se halla en la etapa instintiva e irreflexiva, y su conciencia es predominantemente atlante. Éstos entran a través de Venus, y de allí el conflicto.

De acuerdo a Sefarial, los tres decanatos en los cuales Virgo está dividido, son gobernados por el Sol, Venus y Mercurio, mientras que Alan Leo da Mercurio, Saturno y Venus. Les recordaré un punto que a veces olvidan los astrólogos, y es que en el caso del discípulo, Mercurio y el Sol son términos intercambiables. Cuando el discípulo llega a ser consciente de que él mismo es Mercurio, el Hijo de la Mente, y por lo tanto uno con el Cristo Universal, “el Sol y sin embargo el Hijo de Dios” (como esotéricamente se lo denomina), él es entonces un iniciado. Por lo tanto, los regentes que asigna Alan Leo son verdaderamente esotéricos. Cuando el discípulo conoce a Saturno como el Dios que brinda oportunidad y no como la Deidad que trae desastres, entonces está de hecho y en verdad, y no sólo teóricamente, en el sendero del discipulado. Cuando Venus es la fuente de la Sabiduría y la expresión de la transmutación de la mente en intuición y del intelecto en sabiduría, entonces está preparado para la iniciación. Está logrando rápidamente la liberación. La debilidad de los regentes de los decanatos reside, según Sefarial, en el hecho de que Mercurio y el Sol son uno, la elección es, por consiguiente, redundante; él omite a Saturno y debido a ello, esotéricamente hablando, “la puerta no está abierta”.

Nuevamente las notas clave de este signo imparten claramente su significado y no es necesario dilucidarlas. En la rueda común se pronuncia el siguiente mandato que instituye la actividad de Virgo: “y el Verbo dijo, que reine la Materia”. Después, en la rueda del discípulo, la voz surge de la Virgen Misma y dice “Yo soy la madre y el niño, Yo, Dios, Yo, materia soy”.

Cavilen sobre la belleza de esta síntesis y enseñanza, y sepan que ustedes mismos han dicho la primera palabra como alma, al descender a la matriz del tiempo y del espacio en un lejano y distante pasado. Ha llegado el momento en que pueden, si así lo desean, proclamar su identificación con ambos aspectos divinos -materia y Espíritu, la madre y el Cristo.

Marcelo
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Re: VIRGO, LA VIRGEN

Mensaje  Marcelo el Jue 7 Oct - 12:12

Sol en Virgo "La Virgen y Madre Tierra"
Nota clave para meditar (Yo Superior): "Soy la Madre y el Hijo, soy Dios, soy Materia"

Virgo es un signo triple

En relación con el hombre común
Virgo se relaciona con: Mercurio, Géminis y el 4to rayo.

En relación con el iniciado: Virgo se relaciona con: La Luna, Aries, y el 4to rayo de armonía a través del conflicto, la Armonización del Cosmos y del individuo a través del conflicto, produciendo "unidad y belle­za".
Los dolores del parto del segundo nacimiento.

Para los de piscis: El temperamento sensible y fluido en Piscis - mediumnímicos y polarizado síquicamente - debe estabilizarse en Virgo, donde se logra la introspección mental y el análisis crítico, que sirven para impedir la fluidez de Piscis. Cáncer es otro signo relacionado con el psiquismo.

En relación a Virgo en la era de Piscis

y su relación con Neptuno que rige el océano, cuyo tridente y símbolo astrológico significa la Trinidad en manifestación, y es el Regente de la "era pisciana."

La fórmula en términos esotéricos es: “. . . las diosas peces, que han salido de la tierra (Virgo) y penetrado en el agua (Piscis), y conjuntamente dan a luz al Dios Pez (el Cristo), quien introduce el agua de la vida en el océano de la sustancia, trayendo luz al mundo.
Así trabaja Neptuno”. Sin embargo es un gran misterio que sólo es revelado en la segunda iniciación donde se demuestra el control que ejerce el fluido plano astral, control que deben trabajar las personas de piscis o cáncer con tendencias psíquicas. La 2da iniciación esta relacionada con las pruebas psíquicas y la clave en virgo para estas personas es "introspección mental y el análisis crítico".

En relación a la Cruz Mutable

Al signo de Virgo le corresponde la Cruz Mutable junto con " Geminis, Sagitario y Piscis"

Simboliza a:
a. Los discípulos.
b. La actividad grupal.
c. La segunda iniciación.

Las influencias de Piscis, Géminis y Virgo, se fusionan y mezclan oportunamente (en forma simbólica la Cruz debe convertirse en la línea y después en el punto).
Sagitario está regido esotéricamente por la Madre Tierra, trayendo esas condiciones por las cuales el sendero mismo logra la glorificación.
En consecuencia, tenemos al final de la era (me refiero a la revolución mayor del zodíaco y no al ciclo menor)
la glorificación de Venus, de Virgo, la Virgen, y de la Madre Tierra -dos planetas y una constelación-, potencias todas que producen cambios definidos en el sistema solar. Representan las tres potencias divinas de la materia y la sustancia, más la fuerza de Sagitario que las impulsa hacia una consumación aún mayor.

Hay un amplio e interesante campo de investigación en relación con:

a. El planeta Venus-regente de la constelación de Géminis.
b. La Tierra en la cual vivimos, denominada frecuentemente “Madre Tierra”.
c. Las Diosas-Peces del signo de Piscis.
d. Virgo, la Virgen.

En los días atlantes; el hombre había llegado a responder en tal forma a las influencias planetaria y solar, que fue abierta la puerta de la iniciación para la experiencia jerárquica, y se agregaron dos signos más. Estos dos signos eran las analogías superiores de Leo y Virgo, y los polos opuestos de estos dos fueron: Acuario y Piscis. Sus influencias llegaron a ser activas y efectivas, y formaron parte de la rueda zodiacal, porque el hombre empezó a responder a sus potencias. Entonces la Cruz Fija pudo actuar esotéricamente en la vida de la humanidad, y tuvo lugar la primera reversión de la rueda en la vida de los hombres evolucionados de la época. Esta reversión fue la verdadera causa de la gran contienda o batalla entre los Señores de la Faz Oscura (como se los denomina en La Doctrina Secreta) y los Señores de la Luz -contienda que aún persiste. Entonces algunos hombres alcanzaron la etapa del discipulado, en la cual pudieron ascender conscientemente a la Cruz Fija y prepararse para una iniciación mayor. Contra esto lucharon las fuerzas del materialismo y de la obstrucción (como a veces se las denomina) librando la batalla en el signo de Escorpio.


Hoy, en la época Aria, se desarrolla un conflicto similar en una vuelta más alta de la espiral. La razón consiste en que algunos discípulos e iniciados del mundo, han alcanzado cierto grado de desenvolvimiento y se están preparando para ascender a la Cruz Cardinal y recibir algunas de las iniciaciones superiores. El conflicto se libra entre la humanidad (controlada por los Señores del Materialismo) y la Jerarquía (controlada por las fuerzas de la Luz y del Amor), y ante nuestros ojos se está librando la batalla. Las influencias de los doce signos del zodíaco (particularmente siete de ellos) están implicadas hoy, y los hombres de todos los tipos y rayos responden a esas influencias, y en una forma u otra están implicados en el asunto.

Observarán, por lo tanto, que si las fuerzas concentradas de la Cruz Cardinal son ahora definidamente poderosas -y lo son- la batalla es terrible porque:

"La humanidad como un todo se halla en tal estado de convulsión debido a que debe dar el gran paso adelante en el desenvolvimiento de la autoconciencia y también expresar el sentido de responsabilidad, que es el primer florecimiento y fructificación de la percepción autoconciente".

En relación a " Cáncer - Virgo - Capricornio "

Debe observarse que Neptuno y Júpiter están exaltados en Cáncer, el gran signo donde se cumple el deseo de encarnar; el poder de ambos disminuye en Virgo, donde se sienten los primeros signos de la conciencia crística;
ambos caen en Capricornio cuando la conciencia y la vida Crística llegan a su plena fructificación.

En el hombre no evolucionado :
Virgo - Vida materia. Valoración de una idea

En el hombre evolucionado:
Virgo - La Madre del Cristo Niño. Gestación.

En el polo opuesto, Virgo, la Virgen, se convierte en la diosa-pez de Piscis,

El hombre de Piscis no evolucionado es "Sensación, Mediumnidad, y Fluidez", mientras que el hombre Piscis evolucionado es: "El Salvador del mundo. El Mediador".

Para Virgo su planeta regente es Mercurio, el agente o mensajero del 4to Rayo de Armonía a través del Conflicto

En su signo opuesto tenemos a Piscis cuyo planeta es Juputer y el 2do Rayo de Amor y Sabiduria
ambos signos que corresponden a la Cruz Mutable.

Importante:

En conexión con el aspecto subjetivo del desenvolvimiento es todo lo contrario, pues el discípulo que ha venido a la encarnación esotéricamente bajo la influencia de la Cruz Mutable en la vida de la personalidad, se halla en la Cruz Fija como alma, está regido por la energía dirigida de cuatro planetas, tres de los cuales no son sagrados.

En relación al Juicio final:

En este período mundial el signo de la Esfinge se divide en dos (el León y la Virgen, el alma y la forma), porque el estado de evolución humana y la comprensión consciente es una dualidad reconocida; sólo en el denominado “juicio final” se producirá otra fusión y Virgo-Libra formarán un sólo signo, porque entonces habrá finalizado el sentido del dualismo antagónico del hombre, y los platillos de la balanza se habrán inclinado finalmente a favor de lo que la Virgen-Madre ha ocultado para que no se exprese durante eones.

El juicio final, en lo que concierne a este ciclo planetario, tendrá lugar en el próximo gran ciclo mundial; para entonces dos tercios de la raza humana habrá desarrollado el principio crístico, en una de las varias etapas de desenvolvimiento, o en una de las finales del Sendero de Evolución; serán discípulos probacionistas o aceptados, o bien estarán en el Sendero de Iniciación. Eventualmente, en forma misteriosa, nuevamente habrá sólo diez signos en el zodíaco; Aries y Piscis formarán un sólo signo, porque “el fin es como el principio”. A este signo dual fusionado se lo denomina en algunos libros antiguos “el signo del Pez con cabeza de Carnero”.

Entonces tendremos solo los siguientes 10 signos zodiacales:

1. Aries-Piscis.
2. Tauro.
3. Géminis.
4. Cáncer.
5. Leo.
6. Virgo-Libra.
7. Escorpio
8. Sagitario.
9. Capricornio.
10. Acuario.

Entonces el fuego y el agua se fusionarán, velando el pasado en vez del futuro, como sucede ahora. La tierra y el aire se fusionarán y de esta manera se comprobará la exactitud de la antigua profecía repetida en La Biblia de que “no habrá más mar”. El aire (el cielo) habrá “descendido a la Tierra” y la fusión se establecerá.

En sentido cósmico y no individual, se manifestará el desenvolvimiento del Cristo cósmico que “toda la creación espera”; así llegará la culminación del deseo como resultado de la aspiración consagrada. Sólo entonces “se cumplirá el deseo de todas las naciones” y aparecerá Aquel que todos los hombres esperan.

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Re: VIRGO, LA VIRGEN

Mensaje  Admin el Dom 11 Sep - 21:48

Master E.K.




En relación a la imagen del maíz, este se encuentra en muchos textos sagrados, en la biblia, en la cultura Maya, etc


de los mayas encontré esto:

Los relatos míticos otorgan al maíz el papel de protagonista, le concibe dones y lo convierte en dioses, dándole así el valor de una planta sagrada.

El mito señala que el maíz fue dado por los dioses para el consumo del hombre, pero es éste quien tiene que cuidarlo. El maíz surge de la tierra, el hombre tiene que cultivar, atender, alimentar al mismo maíz para que se engrandezca


Donde dice: "surge de la tierra, el hombre tiene que cultivar, atender, alimentar" se debe entender en el sentido abstracto-espiritual de cultivar la espiritualidad, y de hacer el trabajo o búsqueda interna.


Virgo es el signo zodiacal que se representa con la espiga de trigo y todos los alimentos asociados a Mercurio, tiene que ver con las semillas y las bayas. Específicamente cereales; trigo, arroz, maíz, avena y todo tipo de leguminosas, habichuelas, porotos, judías, garbanzos, lentejas, soja…


En la otra mano de la imagen de Virgo tiene un candelero que representa al padre.
La Luz solar es el medicamento más potente que el ser humano puede usar de forma gratuita.

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Re: VIRGO, LA VIRGEN

Mensaje  Marcelo el Jue 15 Sep - 9:35



En el análisis que hace Alice Bailey del signo de Virgo esta es llamada "la diosa de la virtud o del vicio".
El propósito esencial de Virgo es "comenzar a concretar la finalidad para la cual existe la vida de las formas" (Maestro D.K). En otras palabras alinear la forma con el propósito pare el cual ella fue creada.

Por lo tanto el propósito del signo es revelar en la vida de la personalidad, el principio Crístico, el amor, la sabiduría, la belleza, la bondad. Virgo tiene tres grandes características: ampara, alimenta y re­vela a la Divinidad dentro de la forma.

Se la llama el vientre en el que se plantan, protegen, nutren y revelan las semillas de los grandes valores. La labor de Virgo es la de "alumbrar", y manifestar el principio Crístico, tanto en la dimensión individual como en los asuntos que conciernen a la esfera humana en su conjunto.

Virgo es el signo del pleniluneo de primavera en el hemisferio sur y del otoño en el hemisferio norte

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Re: VIRGO, LA VIRGEN

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