Fenómenos producidos por Blavatsky relatados por Olcott

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Fenómenos producidos por Blavatsky relatados por Olcott

Mensaje  TURISTA el Vie 22 Oct - 12:21

Experiencias de Olcott con Isis Develada
Narra los fenómenos producidos por Blavatsky


1875-1877

Desde que HPB comenzó a escribir su libro Isis Develada , a finales de 1875 hasta que lo publicó en septiembre de 1877 el coronel Olcott, la ayudaba por las tardes después de su trabajo, principalmente corrigiendo los textos y comprobando sus citas y referencias bibliográficas. Para Olcott este tiempo significó una oportunidad inigualable de entrar en contacto con los Maestros de Blavatsky y observar de cerca muchos fenómenos ocultos. Sus experiencias de esta época están narradas en su primer tomo de Viejas Hojas del Diario , el mejor de los seis volúmenes que escribió, y del cual citamos el siguiente pasaje respecto al trabajo de HPB:

“El verla trabajando era una experiencia rara e inolvidable. Usualmente nos sentábamos en lados opuestos de una gran mesa, y podía verla todo el tiempo. Cuando su pluma volaba sobre las páginas, de repente se detenía, miraba en el espacio con los ojos vacíos del vidente clarividente, acortaba su visión como si estuviese mirando algo que tuviese frente a ella invisible en el aire, y comenzaba a copiar en el papel lo que veía. Terminada la cita, sus ojos volvían a su expresión natural, y así continuaba escribiendo hasta que de nuevo se detenía para hacer una interrupción similar a la anterior.

Recuerdo muy bien dos ocasiones en las que tuve la oportunidad de hojear duplicados de libros astrales que ella había citado, y que se vio obligada a materializar debido a mi insistencia. . . .Uno de estos fue una obra francesa sobre psicología; la otra, también de un autor francés, acerca de una cierta rama de la neurología. El primero estaba en dos volúmenes empastados en cuero, el segundo era un panfleto empastado a la rústica. Esto ocurrió cuando vivíamos en el 403 West 47th Street—la famosa ‘Lamasería,' y cuartel general ejecutivo de la Saciedad Teosófica. Yo dije: ‘No puedo dejar pasar esta cita porque estoy seguro de que no es así.' Ella dijo:'Oh no te preocupes; está correcta; déjala pasar.' Sin embargo yo me rehusé, hasta que finalmente ella dijo: ‘Bien, no te muevas por un minuto y trataré de obtenerlos.' Sus ojos adoptaron una mirada lejana, y poco después ella apuntó hacia una esquina distante en la habitación, a una repisa en donde había algunas curiosidades, y en una voz hueca dijo: ¡Ahí! y luego volvió a la normalidad: ‘¡Ahí, ahí; ve y búscalos, ahí!' Me levanté y fui al rincón y encontré los dos volúmenes que quería, que yo sabía que no habían estado en la casa hasta ese preciso instante. Comparé el texto con la cita que había hecho HPB, le mostré que yo tenía razón en mi sospecha del error, hice la corrección en la prueba de imprenta y luego a su petición, regresé los dos volúmenes al lugar en la repisa en donde los había tomado. Volví a sentarme en mi lugar y me puse a trabajar, y cuando voltee de nuevo en esa dirección un rato después, ¡los libros habían desaparecido! Después de contar esta historia verdadera, los escépticos ignorantes son libres de dudar de mi cordura; espero que les aproveche.” ( Old Diary Leaves , I, pp. 29-210)


En otra ocasión, Olcott nos narra sus recuerdos de HPB e Isis Develada :

“Ya habíamos trabajado en el libro por varios meses y el manuscrito alcanzaba cerca de las 870 páginas cuando una noche, me preguntó si para complacer a —— (nuestro ‘ Paramaguru ' [Serapis]), estaría dispuesto ¡a comenzar todo de nuevo! Me acuerdo muy bien la conmoción que me produjo el solo pensar que todas esas semanas de duro trabajo, de tormentas psíquicas, de estarse quebrando la cabeza con acertijos arqueológicos, habían servido para nada—según imaginaba como ignorante cachorro ciego que era. Sin embargo, como mi amor, reverencia y gratitud por este Maestro, y por todos los Maestros no tenía límites, por darme el privilegio de compartir su trabajo, accedí, y es así como recomenzamos de nuevo. Para mi fue muy bueno que así lo hiciera; ya que habiendo probado mi constancia de propósito y mi lealtad a HPB, obtuve una amplia recompensa espiritual. Se me explicaron muchos principios, se me dieron innumerables ilustraciones respecto a los fenómenos psíquicos, se me ayudó a hacer experimentos por mi cuenta, se me hizo conocer y aprovechar esta relación con varios Adeptos, y generalmente, prepararme—tanto como lo permitían mi terquedad innata y mi autosuficiencia práctica del mundo—para el entonces insospechado trabajo público futuro, que desde aquel tiempo se ha convertido en historia.” ( Old Diary Leaves , I, pp. 217-218)

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