Aries - El Carnero

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Aries - El Carnero

Mensaje  Marcelo el Dom 27 Mar - 20:52

Aries - El Carnero

Mensaje del mes de Aries

Aries representa el punto más alto de iluminación. El Sol está exaltado en Aries y por eso todo aspirante puede alcanzar una elevada aspiración en el mes de Aries. Aries es el mes de la Pascua. Aries es también el mes del descenso de nuevas energías desde los círculos superiores, a través de Sanat Kumara. En Aries, el plan del año desciende desde las esferas celestes hacia la tierra, en forma de semilla. El Señor Sanat Kumara, junto con el triángulo de Dhyani Budas, recibe la semilla que pasará a la Jerarquía como el plan de trabajo para el año. Los Iniciados se orientan hacia Shambala en el mes de Aries, para quedar impregnados con el Plan.

El hombre entra en las esferas divinas en el mes de Aries, ascendiendo des de la morada terrenal, y regresa para servir al Plan de Dios por la eternidad, durante el mes de Aries. Esto lo demostró bien Jesús el Cristo, quien experimentó la crucifixión y la resurrección para ser uno con Dios, sólo para regresar con el Plan de Dios y continuar haciendo su trabajo en sintonía con el Plan. Aries causa la muerte de la Materia mediante el nacimiento en la Conciencia.
De allí en adelante el hombre vive en un cuerpo de luz,
con el cuerpo mundano o sin él.

Será de utilidad en este mes meditar en el sonido semilla RA del fuego cósmico en el centro del entrecejo, visualizando un sol brillante. Se recomiendan las contemplaciones profundas para recibir el impulso adecuado que reordene nuestro propio plan de trabajo. Los estudiantes sabios podrán utilizar a Aries para llenarse de las energías necesarias para el año. Esta luna llena es particularmente importante para orientarse hacia Shambala y Sanat Kumara.

http://www.worldteachertrust.org/pdf/Vaisakh_s.pdf

Marcelo
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Re: Aries - El Carnero

Mensaje  Marcelo el Dom 27 Mar - 21:07

Conclusión:

Dice:
"El hombre entra en las esferas divinas en el mes de Aries, ascendiendo desde la morada terrenal, y regresa para servir al Plan de Dios por la eternidad, durante el mes de Aries."

Significa que: es una gran oportunidad para practicar "proyección astral" y llegar a planos o estados de consciencia mas elevados e incluso la posibilidad de conocer parte del "PLAN DE DIOS".

y Dice: meditar en el sonido semilla RA del fuego cósmico en el centro del entrecejo, visualizando un sol brillante.


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Re: Aries - El Carnero

Mensaje  Marcelo el Dom 27 Mar - 21:28

MAS SOBRE ARIES, EL CARNERO
en Astrologia Esoterica



Estrictamente hablando, lo que voy a decir concierne al tipo puro de primer rayo, porque Aries es el signo zodiacal por el cual el primer Rayo de Voluntad o Poder, llega a nuestra idea planetaria. Son muy raros estos tipos puros y, en este período de evolución, son completamente desconocidas. La mayoría de las personas está regida por el rayo de su personalidad; actualmente los tipos de primer rayo se expresan a través de sus personalidades, que pertenecen a todos los rayos; simplemente les pediré que consideren lo que voy a decir desde el ángulo de los efectos sobre el carácter, de los problemas presentados y de la cualidad desarrollada. No puedo ser más explícito hasta que se haya desarrollado algo más la Ciencia de los Rayos. El astrólogo debe asegurarse cuál es el tipo de rayo, antes de poder confeccionar el adecuado horóscopo del alma. Mis observaciones son por lo tanto generales y no específicas, universales y no particulares. No impongo doctrina alguna. Indico fases para especular, que podrían ser iluminadoras y fructíferas.

Aries es una de las Constelaciones de la Cruz Cardinal de los Cielos. Es la Cruz de Dios, el Padre y, por lo tanto, de la mónada encarnante. Es la expresión de la voluntad o poder, cuando se expresa por medio del gran proceso creador. Cuando el iniciado (como veremos más adelante) se transfiere a la Cruz Cardinal, de la cual descendió cuando vino a la encarnación, y en vez de ascender a ella asciende a la Cruz Común o Mutable, ya no se identifica con la forma ni con el alma, sino con la voluntad divina y el propósito y el plan eternos. Entonces se convierte en su plan y propósito; no conoce otros porque son desconocidos hasta para el iniciado de tercer grado. Entra así en la Cámara del Concilio de Dios, y llega a ser parte del cónclave de Shamballa; ya no actúa simplemente como miembro de la Jerarquía en el plano mental. Entonces puede actuar por medio de los tres centros del mundo -Humanidad, Jerarquía y Shamballa.

Aries inicia el ciclo de manifestación. Todas las almas, como entidades individuales, vienen por primera vez a la encarnación humana en el signo de Cáncer emergiendo como entidades mentales en el signo de Aries, como entidades emotivas en el signo de Tauro y como entidades vitales en el signo de Géminis, tomando entonces forma física en Cáncer. Éste es un ciclo evolutivo subjetivo. Así viene a la existencia en el océano del plano físico, el mundo de la materia. Sin embargo, el primer impulso se inicia en Aries, porque Aries es el lugar donde adquiere forma la idea original de entrar en actividad, lugar donde nacen las ideas; en realidad la verdadera idea constituye un impulso espiritual que toma forma -subjetiva y objetiva. Allí se origina la respuesta del alma al aspecto o cualidad más elevado de la deidad, porque allí aparece la “voluntad de encarar”. El primer aspecto del rayo de la Mónada, respondiendo al primer aspecto divino, evoca respuesta del primer aspecto del rayo del alma, y el primer paso hacia la encarnación es dado sobre ese plano del sistema, el plano mental. Aries “despierta la voluntad de llegar a lo más inferior y allí controlar, conocer totalmente y enfrentar todas las experiencias”, según reza un antiguo enunciado.

Las notas clave del signo de Aries son cuatro, impartiendo todas las misma idea. Pueden ser expresadas en los cuatro preceptos dados a continuación, que simbólicamente son impartidos al alma encarnante:

1. Expresa la voluntad de ser y hacer.
2. Desarrolla el poder de manifestar.
3. Entra a luchar por el Señor.
4. Llega a la unidad por medio del esfuerzo.

Creación-Ser-Actividad-Lucha-Síntesis, componen la naturaleza del Señor de la primera constelación, capacitándolo para ejercer influencia sobre nuestro planeta y lograr esos resultados.

Así comienza el gran ciclo de lucha hacia la expresión, y las palabras fundamentales de La Doctrina Secreta -con las cuales están familiarizados- expresan la meta y el propósito del primer signo de la Cruz Cardinal:

“La materia es el vehículo para la manifestación del alma en este plano de existencia; el alma es el vehículo para la manifestación del espíritu en un plano más elevado; los tres son una trinidad sintetizada por la vida que los compenetra a todos”.

D.S., T. 1., pág. 106.



Lo que aparece en Aries como energía espiritual, en Cáncer entra en la etapa del alma, en cuyo signo ella encarna en la forma por primera vez, llega a un punto de equilibrio en Libra, donde el alma y la personalidad logran una colaboración equilibrada y, en Capricornio, la voluntad llega a la realización y se alcanza una meta visualizada. En Capricornio el hombre llega al máximo de la ambición personal o se convierte en iniciado, obteniendo su objetivo espiritual. La diferencia entre ambas metas depende del método progresivo alrededor de la rueda de la vida. Debe recordarse -hablando general y simbólicamente- que las Cruces también giran, y son los rayos de la Gran Rueda.

El hombre no evolucionado va desde Aries a Capricornio, a Libra y a Cáncer, mientras que el evolucionado invierte el proceso. Para mayor claridad podríamos considerar la gran experiencia de la vida como que tiene lugar en las tres ruedas que están dentro de la rueda de la vida, vista desde tres ángulos:

1. La rueda de Encarnaciones.
2. El ciclo ordinario de evolución.
3. El período de cautiverio donde el hombre está atado a la rueda.
4. La Cuádruple influencia de la Cruz Común.
5. La vida en los tres Mundos.
6. El desenvolvimiento de la Personalidad.

1. La Rueda ajustada o revertida.
2. El ciclo del discipulado.
3. El período de surgimiento, en que el hombre cambia las revoluciones de la rueda.
4. La cuádruple influencia de la Cruz Fija.
5. La vida en los cinco mundos de la evolución superhumana.
6. El desenvolvimiento del alma a través de la personalidad.

1. La Rueda controlada o dominada.
2. 2.El ciclo de iniciación.
3. 3.El período de liberación del trabajo de la Gran Rueda.
4. 4.La cuádruple influencia de la Cruz Cardinal.
5. 5.La vida en los siete mundos de nuestro siete planos.
6. 6.La fusión del espíritu, del alma y de la personalidad.

Por lo tanto, en Aries comienza el proceso de la 'iniciación más antigua”, por la cual ya ha pasado y pasará toda la familia humana. La primera gran iniciación cósmica (respecto a la humanidad) es la iniciación de la encarnación -la individualización. Este proceso culmina, eones más tarde, en la reversión de la rueda y en la obtención de una meta definida en Capricornio. Culmina cuando se logra la transferencia de la Cruz Fija a la Cruz Cardinal, que es a su vez la secuencia lógica de la trasferencia de la Cruz Mutable o Común, a la Cruz Fija. Por lo tanto, en su manifestación inferior, Aries es el creador de esas actividades, condiciones y procesos, que conducen a la manifestación del alma por medio de la forma y, luego, a esas empresas creadoras superiores que a su debido tiempo llevan a manifestar el espíritu por medio del alma. Estos procesos demuestran, oportunamente, la verdadera naturaleza de la triplicidad, en la cual ya los introduje en el primer tomo de este tratado: Vida-Cualidad-Apariencia.

Aries es también el que proporciona el Fuego (Fuego Eléctrico) a nuestro sistema solar y la naturaleza dinámica de Dios, que contiene en sí las cualidades que fomentan y nutren el calor y también el fuego que consume y destruye. Desde el punto de vista de la astrología esotérica existen tres signos mayores, donde tienen lugar “tres muertes”:

1. Aries, que en distintos lugares en el Sendero de la Vida, obliga al alma a penetrar en la tierra ardiente y la somete a un proceso purificador durante la encarnación. Por medio del fuego menor de la mente arden “las selvas de la experiencia extinguidas por las llamas; entonces aparece desvelado el Sendero y nada impide la visión”.

El Antiguo Comentario

Por medio del ígneo proceso y de la lucha que le llegan al individuo por la influencia que ejerce el regente planetario Marte, el Dios de la Guerra, tiene lugar la purificación necesaria. Esta purificación, a través de la visión, llega al hombre evolucionado por medio de la actividad del regente subjetivo del planeta, Mercurio, principio iluminador que libera la mente, indica el camino que debe seguir el hombre durante la vida y le permite ser consciente del Plan divino, que fundamenta toda su ígnea experiencia.

2. Escorpio produce oportunamente la muerte de la personalidad, de lo cual nos ocuparemos más adelante, cuando consideremos este signo. Esotérica y exotéricamente, Escorpio es el signo de la muerte y de la inhumación en la tierra, del descenso a las profundidades, para ascender nuevamente a las cumbres (la cima de la montaña en Capricornio). En algunos libros muy antiguos se dice que “el calor de la tierra, la madre, y la picadura del escorpión, son los dones benéficos que la rueda al girar proporciona al hombre al comenzar y al finalizar”. Cuando estos dones son aceptados y utilizados conducen al hombre a la liberación y oportunamente lo liberan del control y el sufrimiento de la Cruz Fija.

3. Piscis trae la renunciación o la muerte de todas las influencias que sujetan al hombre a la rueda del nacimiento y su liberación del control de la Cruz Mutable o Común.

Es interesante observar que cada uno de estos tres signos de la muerte se halla en una cruz distinta:

a. Aries La Cruz Cardinal.
b. Escorpio La Cruz Fija.
c. Piscis La Cruz Mutable.

Las influencias de estos tres signos producen “las tres designadas y necesarias muertes” en la vida del ser humano. Me refiero a los signos, independientemente de sus regentes planetarios. Hay algo en esa energía que afluye a través de estos signos, que determina previamente un proceso de cristalización y la destrucción eventual de algún tipo de control ejercido por la forma. El Antiguo Comentario expresa estas ideas en los términos siguientes:

“El fuego ardió y por medio de ese fuego he muerto a la vida y nací a la muerte. Nuevamente he muerto para la forma”. (Aries)

“El calor de la tierra, el temperamento ardiente de la madre, destruyó la forma, liberó al alma, y mató al yo inferior”. (Escorpio)

“Las aguas ahogaron al hombre. El pez desapareció. Luego reapareció y sólo para morir, o sino para morir y traer la salvación”. (Piscis)


Tenemos aquí, simbólicamente, la muerte por medio del fuego, la muerte por medio de la tierra y la muerte por medio del agua -quemado, asfixiado y ahogado-, pero en este ciclo mundial no se conoce ni se comprende la muerte por medio del aire. Por lo tanto no existen cuatro muertes, porque la meta de nuestro sistema, durante la manifestación, es “la iniciación o la liberación por medio del aire”, para que el pájaro de la vida, surgido del tiempo y el espacio, pueda volar libremente. El concepto que tiene la Ley de Correspondencia sobre la muerte final está implícito en las palabras liberación, renunciación e iniciación ultérrimas, lo cual poco significa para la humanidad, pues concierne al Logos planetario y a Su ciclo de vida. Estas tres muertes las sufre el hombre, el individuo y la entera familia humana, liberando al alma para que entre en tres grandes centros planetarios:

1. La muerte por inmersión, o por las aguas de Piscis, libera al hombre para que entre en ese gran centro que llamamos Humanidad, allí adquiere experiencia. He aquí el misterio de las diosas-peces de este signo, que desovan continuamente sus hijuelos.

2. La muerte por asfixia en Escorpio, libera al hombre para que entre en ese centro planetario, denominado la Jerarquía.

3. La muerte por el fuego, o la ardiente muerte en Aries, libera al hombre para que entre en otro centro denominado Shamballa.

Queda mucho por extraer de estas ideas ¿ no es verdad?, ofrecidas como consideraciones sugestivas e insinuaciones relacionadas con la Ciencia de los Triángulos, la base esotérica de la astrología, así como la doctrina de la trinidad (micro y macroscómica) es la base esotérica del ocultismo. Por lo tanto hay tres clases de muerte. Esta ciencia de morir divinamente subyace en la bien conocida frase: “El Cordero sacrificado desde la fundación del mundo”. Cuando la relación entre Aries, Escorpio y Piscis sea comprendida adecuadamente (como vinculación y fusión de las tres cruces), una nueva luz será arrojada sobre las ciencias subsidiarias -esotéricas y exotéricas. Se esclarecerá la enseñanza dada en La Doctrina Secreta sobre las mónadas reencarnantes denominadas los Sacrificios divinos, los Señores del Conocimiento, de la Voluntad y del Sacrificio. Estas mónadas, nosotros mismos, son los Señores de la Incesante y Perseverante Devoción -devoción hasta la muerte.

También aquí es interesante observar que a través del planeta regente Marte, el hombre común, nacido en este signo, está relacionado con Escorpio; así la Cruz Cardinal está relacionada con la Cruz Fija. De esta manera se pueden observar puntos de crisis cuando el horóscopo es considerado desde este ángulo. También Aries está relacionado al nacimiento, por medio de Mercurio, que rige esotéricamente a Aries y también a Virgo, de quien Mercurio es el regente exotérico. Además por medio de Urano, Aries está relacionado con Acuario, el signo del servicio mundial que conduce a la muerte y a la liberación en Piscis.

Urano es el planeta a través del cual fluye la energía zodiacal, en relación con las Jerarquías creadoras de nuestro planeta desde una de las estrellas de la Osa Mayor. La astrología esotérica trata de estas relaciones, y por medio de ellas puede ser captado lo universal y comprender lo particular. El ser humano, debido a sus eventuales y reconocidas relaciones grupales, es más importante que lo que aparenta ser en su vida individual, y esto trata de elucidarlo el horóscopo ortodoxo, que determina únicamente su insignificante destino y sino. La astrología esotérica indica su utilidad grupal y el alcance de su conciencia potencial.

Recordaré que al dar al Sol o a la Luna como regentes de un signo, me refiero frecuentemente a uno de los planetas ocultos, Urano o Vulcano. Éstos son empleados indistintamente y resulta difícil decir a qué planeta esotérico se refiere, a no ser que ya estén informados. A ello se debe mi anterior referencia a Urano.

Respecto a Aries, que es el agente principal, o expresa el primer Rayo de Voluntad o Poder, el rayo destructor, podría decirse que la energía de primer rayo proviene del Prototipo de la Gran Osa Mayor, que se transmuta en la fuerza y la actividad del Logos planetario de primer rayo y se desarrolla como Su triple actividad, guiado por tres planetas regentes -Marte, Mercurio y Urano.

Marte personifica la fuerza de sexto rayo y conduce al idealismo y, frecuentemente, al fanatismo destructor, la lucha, la contienda, la guerra, el esfuerzo y la evolución. La idea de Dios en Aries se convierte en plan concreto en Capricornio, aunque ese objetivo sea el pleno florecimiento de la vida planetaria en todas sus formas, la ambición de la personalidad que desarrolla sus propias ideas y ambiciosos proyectos mundanos, o la aspiración espiritual (ambición mundana trasmutada en su aspecto superior) del iniciado que trata de llevar a cabo los planes de Dios y desarrollarlos como si fueran propios. En todos los casos, Marte conduce al campo de batalla en Escorpio.

Mercurio personifica la energía de cuarto rayo y eventualmente lleva al hombre alrededor de la rueda de la vida y, por medio del conflicto, puede llegar a obtener la armonía. Mercurio ilumina la mente y es el mediador entre el alma y la personalidad y el Mensajero de los Dioses. Esta mediación produce, en el primer caso, una inevitable oposición entre los pares de opuestos y un dilatado conflicto, conflicto que finalmente termina en una victoria y se desvanece la ilusión por medio de la iluminación de la mente inferior. En la literatura esotérica se dice con frecuencia que Mercurio y el Sol son uno. El Sol es el símbolo del Hijo de Dios, el mediador entre el Padre-Espíritu y la Madre-Materia. Por lo tanto, Mercurio guía a Aries hacia Virgo (nuevamente hablando en forma simbólica) donde la idea o la Palabra de Dios comienza a tomar forma y, en consecuencia, la vida latente en Aries lleva a la “crisis de la hora del nacimiento”, previamente al nacimiento del Cristo, cósmicamente considerado, aunque el nacimiento del Cristo individual tiene lugar en Capricornio al finalizar el necesario período de gestación.

Urano personifica la energía del séptimo rayo y su trabajo es análogo al de Mercurio, porque dicho rayo relaciona espíritu y materia y une el fuego eléctrico y el fuego por fricción, trayendo la manifestación. Urano lleva al alma hacia la tierra ardiente durante las etapas finales del Sendero, cuando el fuego de Aries y los fuegos engendrados por la potencia de Urano producen el calor llameante de la última tierra ardiente. El iniciado debe atravesar finalmente esta tierra ardiente. Urano rige el Camino oculto y, en sentido esotérico, está vinculado con el Hierofante de los Misterios de la Iniciación.

Por lo tanto, en relación con Aries y la vida del alma, que allí se manifiesta subjetivamente, tenemos ciertos signos afines donde el alma, en manifestación objetiva, pasa a través de crisis peculiares y definidas:

1. La crisis del campo de batalla conduce a la batalla culminante en Escorpio y a la liberación para entrar en la vida en Capricornio, el lugar de las iniciaciones superiores después de la reversión de la rueda.

2. La crisis del lugar del nacimiento en Virgo, efectuada a través de la actividad de Mercurio, conduce por intermedio de Leo, al nacimiento del Cristo en Capricornio. El individuo consciente del yo en Leo llega a ser iniciado consciente del Cristo en Capricornio.

3. La crisis de la tierra ardiente, producida por la actividad de Urano. Se penetra en ella por libre elección del iniciado, que lo decide en Libra, el punto de equilibrio, donde comúnmente llega el momento de revertir la rueda. Allí debe decidir sí continúa como es común o de acuerdo a la costumbre, o revierte la rueda para pasar a través de la tierra ardiente hacia la liberación. Libra es el polo opuesto de Aries y, en consecuencia, están estrechamente relacionados.

Observarán que los rayos que están relacionados o se expresan a través de Aries, están curiosamente equilibrados. Los rayos 1ro. y 7mo. constituyen lo superior y lo inferior, por eso exigen el punto de equilibrio en la rueda que proporciona Libra. Los rayos 6to. y 4to. llevan la energía del segundo rayo, el principal rayo constructor, a ese proceso equilibrador, que capacita al hombre para construir de nuevo y proveerse de un cuerpo espiritual de manifestación.

Llamaré la atención sobre el hecho de que, por medio de Urano, Aries se relaciona con Acuario. En los nebulosos comienzos de Aries, el tenue surgimiento de las ideas latentes personificadas -después del girar de la rueda en dos direcciones- ha traído la liberación en Capricornio y también al servidor del mundo en Acuario, que voluntariamente permanece sobre la gran rueda (empleando la Cruz Cardinal como signo condicionante), quedando así dentro de su esfera de influencia a fin de ayudar a la humanidad a liberarse de la Cruz Fija.

En la trayectoria zodiacal hay cuatro signos y son: nacimiento, iniciación y renovada realización cíclica:

1. Aries, es el “lugar del nacimiento de las Ideas divinas”, aunque estas ideas sean almas traídas a la encarnación y controladas por Marte -hasta llegar al punto de reorientación y ser sensibles a la influencia de Mercurio-, o el nacimiento de las ideas de Dios en forma de planes jerárquicos, a los cuales llega a ser sensible el iniciado.

2. Cáncer, es el “lugar del nacimiento a la vida de la forma”, la puerta para entrar en la encarnación física. Es el signo en que nace la humanidad como una unidad totalmente integrada, el lugar en que surge el cuarto reino de la naturaleza. La humanidad ha “surgido de la roca y del agua y trae con ella su morada” (como lo expresa El Antiguo Comentario) y la conciencia instintiva masiva viene a la existencia. Observen esta frase.

3. Leo, es el “lugar del nacimiento del individuo”, el advenimiento a la forma del hombre autoconsciente individual, surgiendo de la masa y del rebaño en Cáncer, siendo sustituidos por la conciencia instintiva y la autoconciencia y por un sentido de responsabilidad de índole individual.

4. Capricornio, es el “lugar del nacimiento del Cristo”; el lugar del “segundo nacimiento” y el escenario para el surgimiento del quinto reino de la naturaleza, en el momento adecuado. En este signo el iniciado obtiene una percepción espiritual, que más tarde se manifiesta en Acuario y en Piscis como el hombre, el trabajador mundial, y el hombre, como el salvador mundial -ambos con una misión universal.

Insinuaciones como éstas ayudarán al astrólogo del futuro a determinar el tipo de horóscopo que deberá confeccionarse. Surgirán dos preguntas, las cuales requerirán respuestas razonadas:

1. El sujeto ¿ es una personalidad que progresa dando vueltas y vueltas alrededor de la rueda, perfeccionando la conciencia del yo, desarrollando una plena personalidad por medio de la experiencia y la actuación de la Ley del Karma, sujeto a la Gran Ilusión, y llegando oportunamente a la cumbre de la ambición personal en Capricornio?

2. ¿ esa persona comienza a manifestarse como alma, proyectando luz a través de la densa niebla de la ilusión y preparándose para pruebas mayores en Escorpio, a las cuales les seguirá la iniciación en Capricornio?

Preguntas subsidiarias serían por ejemplo: ¿ Para qué muerte se está preparando el hombre? ¿ Se aproxima a una inminente crisis que indicaría un nacimiento en algún nuevo estado de conciencia? Sin embargo, la pregunta crucial a ser determinada en cada caso es ¿en qué dirección progresa el hombre alrededor de la rueda de la vida? El horóscopo ortodoxo concierne a la vida de la personalidad, y la forma está atada a “la rueda de la vida cuando gira de derecha a izquierda” (de Aries a Tauro vía Piscis), pero el alma está atada a la rueda a medida que gira de izquierda a derecha de Aries a Piscis vía Tauro. Este movimiento antagónico de la rueda constituye el “girar sobre sí mismo (según lo expresa La Biblia), y conduce al conflicto que se libra en la vida individual de la humanidad y la vida del planeta. En las primeras etapas de la evolución y en la Cruz Mutable, la conciencia está totalmente identificada con la vida de la forma y con la vida de la autoconciencia, autoconservación y autoenriquecimiento. Viene entonces un intervalo en que esta conciencia empieza a trasformarse en conciencia de grupo, identificándose con el alma y su propósito. La experiencia de la Cruz Fija abarca este período. Pudiera señalarse aquí que las experiencias de las tres Cruces tienen un significado masónico y tendrían vinculación con la Logia Azul:

a. La Cruz Común El grado E .. A..
b. La Cruz Fija El grado F .. C..
c. La Cruz Cardinal El grado M .. M ..

Mucho saldrá a la luz sobre la masonería cuando sus implicaciones astrológicas sean estudiadas y comprendidas. Mucho también será revelado acerca de la vida y del propósito individuales cuando el destino de ciertos planetas (en los distintos signos del zodíaco) sean correctamente investigados y captados, e interpretados sus significaciones simbólicas. Por ejemplo, es bien conocido, teórica y matemáticamente que:

1. El Sol está exaltado en Aries. El Sol representa aquí la vida del espíritu, que se expresa plenamente como resultado del gran proceso evolutivo iniciado en Aries. La vida de Dios, que en este signo es “impelida a la actividad”, llega oportunamente a su consumación. La latencia se convierte en potencia y la media noche se fusiona en el mediodía. Dios, el Padre, rige.

2. El poder de Venus disminuye en este signo, el cual es perjudicial para Venus. La razón de ello se debe a que el Sol está exaltado y resplandece en toda su gloria, las otras luminarias menores se desvanecen. Así como la personalidad se pierde de vista en la luz del alma, el Ángel solar, así también desaparece el alma y su poder de radiación cuando la Presencia, que hasta ahora se ha ocultado, aparece y domina la escena al finalizar el gran ciclo mundial. Se dice que las mentes encarnantes, seres humanos, y los Ángeles solares, vinieron originalmente de Venus, y a su vez ceden su lugar a la Mónada, el UNO. La mente da lugar a la intuición y la razón a la percepción pura.

3. Saturno “cae” en Aries. Esto tiene dos significados, porque es un signo dual. Primero: Saturno es el Señor del Karma, el que impone la retribución y demanda el pago de todas las deudas, por lo tanto, nos condena a la lucha por la existencia, tanto desde el aspecto forma como desde el aspecto alma. Por eso Saturno cayó cuando el hombre vino a la procreación. Saturno “siguió a los hijos de los hombres hasta el lugar inferior que ellos ocupaban”. Segundo: el poder de Saturno termina totalmente y su trabajo queda realizado cuando el hombre (el hombre espiritual) se ha liberado del karma o del poder de las dos cruces, la Común y la Fija. Esotéricamente Saturno no puede seguir al hombre hasta la Cruz Cardinal.

Mucho podría elaborarse sobre esto, pero lo antedicho dará el indicio del significado esotérico de estos tres acontecimientos en cada signo. También mucho podrá indicarse respecto al hombre cuyo horóscopo se está confeccionando.

Los decanatos pueden también ser tratados de dos maneras, según la dirección que el hombre sigue, en forma simbólica, en la rueda y entra por lo tanto en el signo. Si entra en Aries cuando está sobre la Cruz Común, estaría bajo la influencia de Marte, el Sol y Júpiter, según Sefarial. Esto significa conflicto, revelación y satisfacción del deseo y ambición, a medida que transcurren los eones. Cuando se reorienta y asciende a la Cruz Fija, está bajo la influencia de Júpiter, el Sol y Marte, porque el iniciado y el discípulo culminan su carrera en cualquier signo y finalmente deben librar una predominante lucha y batalla. Advertiré que Alan Leo tenía una vislumbre del significado interno de los decanatos cuando asignó a Marte, al Sol y a Venus, en los tres decanatos. Hizo contacto con la verdad de la interna reversión subjetiva sobre la rueda, que trae otras energías e influencias, al sustituir a Venus por Júpiter. La mente y el corazón deben estar coordinados y puestos en actividad cuando la gran reversión tiene lugar.

Hemos visto que Aries es el signo de los comienzos -el comienzo del proceso creador, el primer paso del alma (el microcosmos del ya iniciado macrocosmos) hacia la encarnación; el comienzo de los repetidos y constantes ciclos de experiencia, el período en que el alma cambia su dirección, propósitos y métodos y, finalmente, inicia ese proceso definitivamente definido que se denomina regeneración e iniciación espirituales. Existen cuatro palabras de importancia vital, que marcarán los cambios conforme vayamos estudiando el sendero de evolución o el progreso del alma, alrededor de la gran rueda, como personalidad y discípulo, que se dirige hacia el proceso final de liberación. Estas cuatro palabras expresan los impulsos y móviles subjetivos e introducen en realidad cuatro ciclos diferentes de progreso sobre el sendero, en sus diversas etapas, desde la individualización a la iniciación, y son:

1. La recreación, en la cual la influencia de Cáncer, combinada con la de Aries, produce el impulso para encarnar en el plano físico.

2. La regeneración, en la cual la creciente influencia de la Cruz Fija, actuando sobre la Cruz Mutable, produce esos cambios internos que eventualmente llevan a

3. La reorientación, o el gran ciclo de repolarización que tiene lugar a través de la influencia de Libra (la Cruz Cardinal) y “la desviación del Toro en la mitad de su carrera”, según se expresa en los libros antiguos. Este proceso de reorientación lleva a transitar alrededor de la rueda, donde firme y constantemente el hombre interno subjetivo se manifiesta en la expresión externa y la personalidad retrocede a segundo plano. Finalmente, siguen doce vidas donde es experimentada la etapa final de

4. La Renunciación, y el discípulo o iniciado renuncia a todo por amor a la humanidad y para prestar servicio, ofrendándose en el altar del sacrificio, obteniendo como resultado, la liberación final.

Esta liberación, en realidad, se produce doce veces; porque la liberación, la victoria y el triunfo deben ser experimentados en cada signo, así como el cautiverio, la derrota y el fracaso fueron experimentados en todos los signos del Zodíaco mientras el hombre actúa como personalidad. Estas cuatro palabras y su significado, fundamentan todo cuanto diré sobre la experiencia dual en la gran rueda de la vida. Quisiera que lo retengan en la mente.

Al recorrer el gran ciclo de Aries a Tauro, el hombre penetra nuevamente en el signo de Aries por el potente impacto de Tauro, que en esta etapa de desenvolvimiento nutre su ardiente deseo por obtener, en la encarnación física, ventajas materiales y constantes adquisiciones mundanas. Después de un período de recreación pasa a encarnar en Piscis y empieza otra vez la gran ronda de la vida manifestada, pues Piscis es el océano donde él es “el pez” controlado por las leyes de la sustancia, o existencia material. En la grande segunda etapa pasa de Aries a Tauro, porque el fin ha transmutado el deseo en aspiración. Después de haber comprobado su lealtad al ideal de la vida espiritual en los signos intermedios, pasa nuevamente a Piscis, haciéndolo en dirección opuesta a su procedimiento usual, adquiriendo el derecho de ascender a la Cruz Cardinal de los Cielos, el poder de recibir la última iniciación planetaria y el privilegio de entrar en uno de los siete senderos, a los que me he referido en otros libros, lo cual oportunamente le concede “plena libertad en los siete sistemas solares”, denominada así para distinguirla de “la libertad de las siete esferas planetarias”, que la experiencia de la iniciación le ha garantizado después de un proceso de intenso entrenamiento en cualesquiera de las escuelas planetarias (de acuerdo a su tipo de rayo) y al sendero del servicio elegido.

Por lo tanto observarán la significación que encarnan las dos palabras clave del signo Aries:

1. “Y el Verbo dijo: Busquen nuevamente la forma”. El hombre.
2. “Surjo y desde el plano de la mente rijo”. El iniciado.

La experiencia conduce a la regencia y el hombre que en este signo es fuerza personificada de primer rayo, desarrolla el poder de organizar, controlar las fuerzas, particularmente la energía de la muerte, y el poder de destruir aplicado con amor, de dominar las multitudes, de colaborar con el plan y de aplicar la Voluntad, guiando y dirigiendo en forma debida y correcta los asuntos planetarios.

Antes de ocuparnos de los once signos restantes del zodíaco, y a fin de proporcionar una estructura sólida sobre la cual erigir la nueva astrología, por cuyo medio pueden captar el procedimiento dual del alma alrededor de la gran rueda, diré que la expuesto sobre Aries volverá a ser tratado cuando consideremos los otros signos. Hallarán que he indicado las significaciones y algunas verdades que están vinculadas a:

1. La nota clave de los signos. Ésta expresa el efecto fundamental producido en el hombre, cuando progresa en una de las dos direcciones.

2. La naturaleza de la Cruz, sobre la cual el hombre está crucificado en un determinado momento.

3. La influencia de los regentes planetarios -ortodoxos o esotéricos.

4. Los rayos que se expresan principalmente a través de determinado signo; la clave para saber en qué signo se expresan puede ser hallada en lo que al rayo de la personalidad concierne, en el regente planetario exotérico, y en lo que al alma respecta, en el regente planetario esotérico.

5. Las cualidades del signo y las del hombre nacido bajo determinado signo.

6. La interacción entre un signo y su polo opuesto.

7. Los planetas que están exaltados o en detrimento, o caen en un signo particular; un estudio de ello indicará las tres faces del Sendero con su correspondiente ciclo evolutivo, a fin de introducirse cada vez más en la materia o en la vida de la Cruz Mutable; el intervalo de reajuste, o la lucha por la liberación, que conduce a ascender a la Cruz Fija, y el período de liberación, o su final ascensión a la Cruz Cardinal.

8. La significación de las palabras clave del método de progresa a través de los signos.

9. El terna subyacente, en cualquier signo zodiacal especifico, lo abarcan las ideas de recreación, regeneración, reorientación y renunciación.

Antes de tratar este tópico, respecto a Piscis, quisiera aclarar uno o dos puntos. Consideraré algunos problemas a medida que surgen en la conciencia de los investigadores y estudiantes, porque es imposible tratarlos simultáneamente en las observaciones preliminares. La confusión producida sería casi insuperable en la mente del investigador. Poco a poco trataremos los diversos puntos debatibles, y si tienen paciencia y evitan llegar a conclusiones parciales, el cuadro de la nueva astrología comenzará a emerger con mayor claridad. Por ahora el reajuste de las ideas produce una temporaria e inevitable confusión.

Una de las preguntas que surgen normalmente fue expresada por un estudiante interesado en astrología. Aceptada la inevitabilidad de que un hombre invierte oportunamente el tránsito a través de los doce signos, ¿ en qué momento y signo se invierte el Sol? ¿ En qué punto, en el recorrido del zodíaco, puede tener lugar la reversión del Sol?

A no ser que se posea algún conocimiento sobre la naturaleza de esa gran ilusión de la constitución del Sol, será difícil comprender el significado de mi respuesta. El Sol a que se refieren es el Sol físico y su aparente recorrido en el cielo. Esta apariencia no cambiará externamente, y -he aquí lo importante de esta afirmación- el verdadero Sol bajo el cual nuestra vida planetaria actuará eventualmente y al cual responderá, es el Corazón del Sol. Cuando dicho corazón ejerza control, entonces el hombre espiritual vivirá simultáneamente una vida dual (problema del hombre iluminado por el alma y por la luz del día) que implicará nuestras aparentes experiencias y situaciones y nuestra percepción espiritual interna del alma. La personalidad seguirá respondiendo a las influencias que le llegan del Sol físico, pero las actividades de la vida y la experiencia subjetiva del hombre interno serán condicionadas por las energías que le llegan del “Corazón del Sol”. Quisiera recordar que la enseñanza de la Sabiduría Eterna impartida en La Doctrina Secreta, que también detallé en posteriores libros, de que el Sol debe ser descubierto y conocido en su triple naturaleza, es triple como la Trinidad. La siguiente clasificación puede servir para aclarar más esta idea:

1. El Sol físico Forma Personalidad Ejerce influencia sobre la Cruz Mutable.

2. El Corazón del Sol Conciencia del Alma Ejerce influencia sobre la Cruz Fija.

3. El Sol Central espiritual Vida Ejerce influencia sobre la Cruz Cardinal.

Con la palabra influencia me refiero a las energías que afluyen a nuestro planeta desde estos tres aspectos del Sol a través de las tres Cruces. Reflexionen sobre ello y recuerden que nuestro Sol se desplaza a través del espacio (y arrastra consigo a nuestro sistema solar en su esfera de influencia) alrededor de nuestra estrella central condicionante, que según se presume está situada correctamente en la constelación de Tauro, el Toro, en las Pléyades. Desde el punto de vista de nuestro planeta, parece que pasa también a través de los doce signos del zodíaco; éste es un símbolo macrocósmicamente considerado desde el punto de vista dramático y centralizado del ser humano individual, el microcosmos. Resulta interesante comparar el simbolismo y la verdad subyacente, vinculados con los zodíacos mayor y menor y con sus ciclos de doce meses y de 25.000 años. Ello verifica gran parte de lo que he impartido sobre el alma, influida oportunamente por los planetas esotéricos, y la personalidad, influida por los planetas ortodoxos. El zodíaco mayor simboliza al alma, y el menor a la personalidad. En el ciclo de la personalidad el zodíaco menor condiciona el curso de ésta y las doce casas planetarias son de importancia predominante. Más adelante, la influencia ejercida por los doce signos reemplaza a la influencia de los planetas.

También quisiera subrayar -quizás innecesariamente- que Sirio, la Osa Mayor y Las Pléyades, actúan por medio de las doce constelaciones, ejerciendo en particular su influencia a través de nueve de ellas, pero estas constelaciones mayores no forman parte del zodíaco que nos concierne. Conjuntamente con los siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno, constituyen las diez constelaciones vinculadas a un zodíaco aún mayor, que no está condicionado por la significación numérica del número doce. Por eso al número diez se lo considera el número de la perfección. Existe mucha confusión en las mentes de algunos estudiantes que tienen poco conocimiento sobre este punto -considerado astrológicamente.

Será difícil quizás comprender que el proceso involutivo de todos los reinos de la naturaleza está relacionado con el tránsito del alma (en este caso es el ánima mundi o del mundo) de Aries a Piscis vía Tauro, pero no viceversa. El ánima mundi procede de este modo en el arco involutivo y no como lo hace la personalidad. El ánima mundi al término de cada gran ciclo pasa a Piscis y no a Tauro. Emerge a la manifestación externa en Cáncer, el signo de la masa o vida grupal, actividad de la masa o grupal; su difusa conciencia aún no se ha individualizado, como lo ha hecho la conciencia del hombre. Cuando el alma del mundo entró en Cáncer, después de haber progresado alrededor de la gran rueda, y llegó el momento para que se manifestara la cuarta Jerarquía Creadora a través del cuarto reino de la naturaleza, tuvo lugar la reversión y desde entonces continuó como hasta ahora. Debe recordarse enfáticamente que estamos estudiando únicamente el progreso del hombre, el hombre individualizado, y sus reacciones a las influencias zodiacales y planetarias y, también sus reacciones mentales y emocionales a la gran ilusión y a la realidad espiritual, a medida que ambas actúan en su vida objetiva y subjetiva. Debemos considerar en un sentido más amplio, la influencia del zodíaco y los planetas, sobre:

1. El espíritu de la Tierra, personificación del planeta físico y la suma total de todas las formas de vida en todos los reinos de la naturaleza, estas son expresiones del ánima mundi o del alma del mundo.

2. La humanidad, el hombre individualizado y, finalmente, el hombre iniciado, personificación del alma humana o ego; diferenciación del alma del mundo, que se expresa como una personalidad (una analogía del espíritu del planeta) y finalmente como un alma espiritual (la analogía del Logos planetario).

3. El Señor del Planeta, una de las grandes vidas o Hijos de Dios, considerado hoy como “un Dios imperfecto”, en lo que concierne a nuestro planeta y, sin embargo, realmente perfecto desde el ángulo de la humanidad.

La triple división anterior expresa los tres aspectos mayores de la antigua y esotérica ciencia de la astrología y sus tres divisiones, que estudia hoy la Jerarquía. Porque la humanidad perdió la conciencia que permite hacer contacto con el espíritu del planeta (conciencia subhumana, base del animismo) y por no haber desarrollado aún la conciencia que le permite entrar en la Vida y la Mente del Logos planetario, la humanidad se ha ocupado únicamente de la segunda división, y esto lo ha hecho en su aspecto inferior.

Ahora podríamos ocuparnos de otros dos puntos, que para comprenderlos tendrán que aceptar mis afirmaciones, por lo menos como hipótesis temporarias, puesto que no están en condiciones de conocerlas como verdades. La astrología exotérica ha dicho, y esto es ampliamente aceptado, que Vulcano, Urano, Plutón y Neptuno, no rigen signos, sólo tienen afinidad con ellos. Me ocupo de esto porque vamos a considerar al planeta Plutón en relación con Piscis. Esta afinidad es sólo una verdad parcial y temporaria desde el punto de vista del astrólogo moderno. Su existencia sólo ha sido supuesta o descubierta hace dos o tres siglos, aunque la Jerarquía siempre lo ha sabido. Ya he dado los signos que ellos rigen y la astrología del futuro aceptará mi afirmación y trabajará con dichos planetas. Primitivamente en la historia humana se tuvo que aceptar hipotéticamente el hecho de Marte y Mercurio como regentes de signos zodiacales y después se comenzó a comprobar la exactitud de la hipótesis. La astrología antigua era evidentemente incompleta; pero hasta que el hombre respondió en forma manifiesta a las influencias que le llegaban, por ejemplo, de Urano o Plutón, las cuales afectan la vida del alma mucho más que la de la personalidad, no fueron descubiertas, excepto por los esotéricos entrenados. La humanidad responde hoy rápidamente a las influencias espirituales más elevadas y, por lo tanto, podemos esperar que se vayan descubriendo cada vez más fuerzas sutiles.

Marcelo
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Re: Aries - El Carnero

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