Maestro Morya - Por las cuevas y selvas de Indostán

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Maestro Morya - Por las cuevas y selvas de Indostán

Mensaje  Admin el Miér 26 Oct - 11:05

Maestro Morya

(Extractos del libro: Por cuevas y selvas del Indostán)
40ª Parte

DEBATE CON EL THAKUR SOBRE EL HOMBRE Y SUS ESTADOS POST-MORTEM. EL SUTRATMA. EL SUEÑO Y LA MUERTE. EL SWAMI ANANDA Y LA DELICIA DEL CORONEL.



Un embarazoso silencio siguió. El coronel, que había ya sufrido tres reprimendas seguidas, estaba toqueteando sus anteojos, sacándoselos, frotándoselos, pero sin formular una sola palabra, olvidando no sólo de expresar su alegría ante las noticias, sino incluso olvidando agradecer al recién llegado por garantizar su “educación preliminar”.

“¿En qué consiste esta educación preliminar?” pensé para mí misma. “¡Todo el mundo se reirá de él!”

“Tengo una carta para ti del raja-Thakur y un pequeño obsequio”, dijo el mensajero, rompiendo el silencio.

Impulsando su mano bajo la prenda de muselina, extrajo de sus pliegues un envoltorio sellado y una pequeña caja y los situó frente al Coronel. Al verlos, nuestro presidente, al final, vino y recobró su estado mental normal.

“¡Ah! Me siento muy muy agradecido con usted…¡mi guru!... respondió el Coronel, sonriendo alegremente.

“¿Me permite?” preguntó, señalando la carta.

El gurú se inclinó ligeramente e hizo el gesto de asentimiento, lo cual hubiera sido de gran honor para cualquier marqués en un Salón Parisino, tan digno y elegante.

Abrió la carta y, primeramente, la leyó en silencio: nos comunicó su contenido. Era corta, pero contenía muchas noticias interesantes para todos.

“Le envío, mi querido coronel”, escribió el Thakur, “el instructor en ciencias, cosa que le interesa, tal y como le prometí. Subramanya-Muruba-Ananda-Swami (usted puede llamarlo Ananda-Swami) es joven, pero ha alcanzado ya casi el último paso hacia el templo interno de la gupta-vidya. El es un miembro de la Hermandad del Bosque, por lo tanto posee buen conocimiento de todos los métodos de los diferentes sistemas, ya que han sido practicados por diferentes sectas. Al no ser un hindú, por supuesto, usted no podrá seguir ninguno de los métodos especiales de las sectas, pero tendrá una selección entre las enseñanzas de las mejores escuelas y, por lo tanto, le será posible aprender mucho… Sinceramente, me arrepiento de que, incluso en el caso de su éxito total, a lo largo de las pruebas, sin embargo, no le será posible pertenecer a nuestro asrama (un templo secreto, en el cual únicamente los iniciados son admitidos); usted está casado, es padre de una familia y un hombre mundano – tres obstáculos insuperables en el sendero del Raja-yoga.”

Ante esta frase, el Coronel dio un ligero traspié y, por un segundo, su voz se volvió temblorosa. Como un eco, apenas una perceptible, pero afligida visión, como un lamento, pudo escucharse en el rincón lejano… Mirando rápidamente alrededor, vi una figura alta en el puente, desapareciendo en la oscuridad.

Pobre Narayana, pensé para mis adentros, y le pedí al Coronel que continuara su lectura. Nadie prestó ninguna atención a esta visión evocada por la pena; nadie excepto, me pareció, el recién llegado. Sus pesados párpados se elevaron y arrojaron una rápida mirada bajo el pesado borde de sus pestañas hacia el puente. La expresión enigmática de aquellos ojos azules, oscuros como la noche, me impresionaron tanto que, pensando en su significado, no escuché el final de la carta del Thakur y tuve que pedirle al Coronel que me la volviera a leer.

“Sin embargo” leí más adelante, “si salieras victorioso de las pruebas, esto no me prevendría de verte como mi chela en algunos puntos.

Pero no esperes convertirte en un raja-yogui. Esto es totalmente imposible”.

Mañana, al amanecer, usted irá con Ananda-Swami, quien le mostrará un pequeño camino conocido, el más corto, hasta donde me encuentro. Debido a ciertos motivos, subirá al carruaje del Maharaja al pueblo más cercano, de donde usted será enviado de vuelta. No se preocupe de su equipaje; éste ha sido enviado desde Bhurtpore. Allí hallará otro transporte en el pueblo, el cual le llevará a Sri-Muttra, el lugar de nacimiento de Krishna. Desde allí, tendrá que viajar en bote, a caballo e, incluso, a pie a través del bosque. Para la upasika, se le preparará un palanquín, pero incluso ella tendrá que ir a pie unas quince kos (un kos es equivalente a unos 2 Km.); dile que no se desanime: nuestros caminos resultarán ser más fáciles que los anglo-indios o europeos en términos de comunicación: lo presenciaré. Os aconsejo que visitéis las junglas secretas Rajput; no tiene nada que ver con los negocios bada-Saabs”.

Siguieron unas pocas líneas más de instrucciones y se mencionó el salagrama que le había enviado al Coronel.

El Coronel se hallaba ante una felicidad indescriptible con un regalo tal. Examinó el salagrama desde todos los ángulos, admirándolo y mimándolo. Habiendo aprendido de Ananda-Swami de que debía llevarlo consigo para una eficacia mayor de sus cualidades ocultas, el Coronel comenzó a molestarme para que lo cosiera inmediatamente en una pequeña bolsa de piel con una cinta, para atársela alrededor de su cintura. Me trajo una aguja, hilo y tijeras. Únicamente, cortando un par de guantes me fue posible asegurar la paz para el resto de la noche.

Mucho más allá de la medianoche, descansando a mi manera un par de horas antes de la salida, vi dos figuras en las escaleras de la terraza. Uno de ellos estaba sentado con su cabeza entre las manos, y el otro estaba frente a él, con las manos cruzadas sobre el pecho. Reconocí a Narayana y Ananda-Svami ...

COMENTARIO FINAL

Las historias permanecen inacabadas. No se ha encontrado continuación. El último capítulo de la historia apareció en agosto de 1886. Al mismo tiempo, H.P.B. estuvo de forma progresiva más y más ocupada escribiendo La Doctrina Secreta y, quizás, no encontró tiempo para continuar escribiendo las historias de sus viajes. ¡El Maestro la llamó para otro trabajo!


Pronunciemos la plegaria al Maestro Morya:

Vos que me llamáis para el sendero del trabajo, aceptad mi aptitud y deseo.
Aceptad mi trabajo, Oh Señor, porque día y noche vos me observáis.
Manifestad vuestra mano, Oh Señor, porque grande es la oscuridad. ¡Os sigo!
A Y § 104


Última edición por Admin el Miér 26 Oct - 11:40, editado 1 vez

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Re: Maestro Morya - Por las cuevas y selvas de Indostán

Mensaje  Admin el Miér 26 Oct - 11:31

Aclaración:
Koot Homi le dice al Coronel Olcott

Sinceramente, me arrepiento de que, incluso en el caso de su éxito total, a lo largo de las pruebas, sin embargo, no le será posible pertenecer a nuestro asrama (un templo secreto, en el cual únicamente los iniciados son admitidos); usted está casado, es padre de una familia y un hombre mundano – tres obstáculos insuperables en el sendero del Raja-yoga.”


Al leer el escrito no hay que pensar que el ser padre/madre de familia juega en contra a la hora de ser discípulo aceptado de un maestro.

En primer lugar K.H. es un maestro de maestros o sea es maestro de grandes iniciados y del 1er rayo. y una discípula de este maestro fue H. P. Blavatsky

Olcott al ser el colaborador de Blavatsky le acompañó e a la India y es así como tuvo la oportunidad de conocer a los maestros en cuerpo físico. Blavatsky es la gran iniciada con derecho de llegar a los maestros.

No se debe interpretar como que "no hay que no ser padre", esto quiere decir que los discipulos de los grandes maestros ya han aprobado el "examen de ser padres" y ahora pasan por otras pruebas mas elevadas y diferentes en las escuelas iniciaticas y en el caso de Olcott aun tiene examen de familia ...


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